“No aceptes lo habitual como cosa natural.
Porque en tiempos de desorden,
de confusión organizada,
de humanidad deshumanizada,
nada debe parecer natural.
Nada debe parecer imposible de cambiar.”

Bertolt Brecht

Sociedad con una venda en los ojos

No estoy preparada para vivir en una sociedad que se ha habituado a ciertas conductas y actitudes como algo natural; una sociedad en la que, por hablar sobre tus derechos (que no tienes), los hombres te llaman feminista despectivamente (feminista: movimiento que exige para las mujeres iguales derechos que para los hombres) y las mujeres te dicen “¡Ay, esta feminista…!” como si no tuvieras remedio; en la que, por oponerte a cosas o comportamientos que se toman como algo normal porque se han hecho toda la vida, te miran como si no fueras de este mundo. Hasta yo, a veces, lo dudo.

No estoy preparada para vivir en una sociedad en la que, entre los contactos de facebook, haya hombres que, tengan pareja o no, comparten todos los días fotos de tías desnudas o semidesnudas y con cuerpazos despampanantes o, al menos, en base a sus comentarios (“Jodeeer!!!”, “Oleeeee!”, “Uffff”, “Dios mío, ¿se puede estar mas buena?”, “Wow”, "Pedazo de culoooooo!!! Es que no me jodas!”, “Vaya tetas que tiene la moza...” o “Este culo merece un homenaje”, por poner unos pocos y suaves), eso parece que piensan ellos.

A ver, sin malentendidos, libertad de expresión ante todo, pero con respeto. ¿Están buenas? ¡Claro! Ya lo sabemos. Lo sabes tú, lo sé yo, lo sabe tu mujer, tu novia y todos tus amigos. No estamos ciegos. No nos estás diciendo nada nuevo. Mirarlas es gratis. Mira y disfruta. Ahora, imaginaos una pareja en un grupo de amigos sentados en una terraza tomando algo y que, por cada tía que pasa que, supongamos, está buena, llega el tío de la pareja y grita en voz alta “Eh! Esta tía me gusta!” (en el caso de un “Me gusta”) o le suelta a la tía que pasa un “Oleeeeee!”, estando su novia o su mujer al lado. ¡Pero qué poca delicadeza, qué poco tacto y menuda falta de respeto hacia la que llamas tu pareja! Y, no sólo hacia ella, sino hacia todas las mujeres que están presentes. Tío, ¿te gusta? ¡Genial! Disfruta de las vistas ¿Te pone cachondo? ¡Estupendo! Pero ahórrate los comentarios y publicaciones al respecto porque siento decirte que es una falta de consideración hacia cualquier mujer perteneciente al grupo y, principalmente, a la tuya, si la tienes. Pero no, los hombres o, al menos, estos hombres tienen la extraña necesidad de ir publicando lo machitos que son, cuánto le gustan las tías, un buen par de tetas y un buen culo. Eso no hace falta publicarlo, señores, y menos, si con eso estás siendo irrespetuoso con tu pareja u otras personas. A mí también me gusta ver un cuerpo bonito pero no tengo esa imperiosa necesidad de publicarlo cada vez que veo uno ni de mostrar, cual animal salvaje, cómo se me cae la baba ante una bonita presa.

Pero no, ¡yo soy una exagerada! Eso, son tonterías sin mayor trascendencia, como también que, poniendo como excusa haber bebido más copas de la cuenta, no tenga importancia que le digas a una tía “te voy a comer entera”, mientras tu mujer te está esperando en tu casa con los niños. “Son cosas que no tienen importancia”, me decía textualmente uno de ellos, “Eres una exagerada”. Lo peor de todo es que, las mujeres de los susodichos lo aceptan como algo normal, o lo aceptan resignadas porque la sociedad nos enseña que es natural, o porque ellas tienen que ser modernas. Que ellos son así, que hay que dejarles libertad… ¿Libertad? Aquí todos somos libres de hacer lo que nos dé la gana. Tú no puedes darle ni quitarle libertad, no es un perrito al que llevas atado con una correa. No se trata de libertad, se trata de respeto, de consideración. Se trata de que sois dos iguales que se respetan mutuamente, ¿o no?

Que muchos no son capaces de decirte princesa o bonita pero les falta tiempo para decirle a cualquiera “peazo de culo!”, para decirle a su colega “ya me conformaba yo con darle a ésta un buen empujón”, para hacer clic en el Me gusta de la página Buenorras o de la foto super sexy que ha publicado en su muro una de las golfas que, no sabe porqué, tiene entre sus contactos (esto daría para otro artículo).

No estoy preparada para vivir en una sociedad en la que dos personas que se quieren, que están enamorados, que, de una u otra manera, deciden hacer oficial su amor, que conviven felizmente o están deseando irse a vivir juntos, que tienen en sus mentes pasar, por lo menos, muchos años el uno a lado del otro, se dediquen, días antes de su unión oficial, a… ¿a qué? Porque no sé cómo calificarlo. ¿A despedirse de su soltería? Te vas a unir a tu pareja porque es la persona que más amas en este mundo, porque quieres estar cerca de ella y compartir la vida con ella, porque quieres ser feliz a su lado, y la forma de celebrar algo que, se supone, estás deseando hacer, es yéndote con tus amigos a ver tías en pelotas, a pasar un fin de semana fuera con unas cuantas tías restregándote las tetas y el culo por la cara o yéndote de putas; o, en el caso de ellas, a pasearte con pollas de plástico en la frente hasta que llegas al espectáculo en cuestión y el chico de turno te pone la polla en la cara. ¡Pues no lo entiendo!

Pero, ¡eh!, ¡cuidado! Que la rara soy yo por pensar que esta conducta tan habitual y tradicional en nuestra sociedad es algo vergonzoso y reprochable. “Es que ¿cómo no voy a ir a la despedida de mi amigo de toda la vida? Tengo que ir”. Pobre, que se ve en la obligación de ir a ver un desfile de mujeres desnudas porque su amigo se casa. ¡Qué buen amigo eres! Y, digo yo, ¿y tu pareja? ¿Se te ha ocurrido pensar en ella? ¿en que puede que no le guste esa idea, y con razón? ¿se te ha pasado por la mente que estás siendo muy buen amigo pero estás dejando mucho que desear como pareja? “No, es que yo en mi relación quiero ser libre... yo puedo hacer lo que quiera”. ¡Otra vez! ¡Que sí, que todos somos libres! Que todos podemos poner los cuernos o hacer lo que nos salga de... las narices pero, cuando tienes pareja, ¿no se supone que te importa, y mucho? Eres libre de liarte con la primera que se te ponga delante o de cualquier otra cosa pero, cuando tienes pareja, eliges no hacerlo (se supone).

No estoy preparada para vivir en una sociedad en la que salir de fiesta significa emborracharse, colocarse y drogarse hasta más no poder; en la que, si dices que no bebes, te tachan de bicho raro, si no fumas, te tachan de demasiado sana, si eres tío y tienes la oportunidad de follar con cualquiera y no lo haces eres maricón o gilipollas; en la que, cuando sales con gente a pasártelo bien, y en el transcurso de dos, tres o cuatro horas, eres la única persona sobria y sólo te queda jugar a adivinar qué tratan de decir, si es que pretenden decir algo, con las palabras que intentan articular, y decides irte a casa cuando sólo son las tres o las cuatro de la madrugada. “Te estás perdiendo lo mejor de la vida” me dijo un amigo una vez, porque resulta que, cuando salgo, no suelo emborracharme, no fumo, no me coloco con ningún tipo de droga y no aguanto hasta las siete o las ocho de la mañana porque se me hace demasiado largo o porque a esa hora prefiero estar durmiendo. Espero, por el cariño que le tengo, que llegue el día en el que eso no sea lo mejor de su vida.

No estoy preparada para aceptar una sociedad en la que, cuando un hombre decide comportarse como parte de la pareja que forma, a los amigos les falte tiempo para decirle “Tío, ¡hace contigo lo que quiere!” o “¡Menudo calzonazos!”. Pero, ¡por dios! ¡en qué planeta vivo! Pues en uno en el que, sobre todo, los hombres, quieren tener pareja pero, eso sí, seguir con su vida igual que si estuvieran solteros. Una tía para follar cuando tengan ganas pero “¡Ey! No me agobies, que yo soy libre y hago lo que quiero con mi vida!”. Tener una pareja es más que eso. Tener pareja te cambia la vida, aunque sólo sea por el hecho de que, supuestamente, quieres pasar tiempo con esa persona, por lo que el tiempo que dedicabas a otras cosas ahora se lo dedicas a ella, pero con gusto y porque quieres, no por obligación, ni porque hace contigo lo que quiere. Pero bueno, el tema de lo que es una pareja también da para mucho, así es que, de momento, lo dejo aquí.

Acabo con esta sabia cita de Jiddu Krishnamurti que da título a este artículo:
“No es sano estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma”.

Nayal.

Notas:

- pedir perdón por el desorden del artículo ya que ha sido más una explosión de ideas guardadas a presión durante mucho tiempo que la intención de transmitir algo concreto, conciso y claro.

- aclarar que cuando hablo de hombres y mujeres, hablo en general, y que, si principalmente critico el comportamiento masculino, no es porque tenga nada en contra de los hombres y piense que las mujeres lo hacemos todo bien, es porque soy mujer y es lo que a mí me afecta de manera más directa.

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