Hace poco, dentro de mi casa, sufrí un accidente con un cuchillo que lastimó la palma de mi mano izquierda causandome un herida profunda. Cuando la doctora hacía su tarea cuidadosa y profesional de coser mi mano de la mejor manera para que no me quedaran cicatrices muy visibles, pensé en lo dificil que es sanar las heridas del alma, heridas con cicatrices profundas, muchas de ellas imborrables.

Las heridas del alma, en muchas personas, fueron hechas en su infancia, en otras en su adolescencia, otras personas fueron heridas en su juventud y aún en la edad adulta y llegando incluso a la vejez, reciben heridas dificiles de sanar.

Las heridas del alma son producidas por maltratos fisicos, psicologicos, abusos sexuales, por abandono, por desastres naturales, por separaciones de padres o conyuges, por desplazamiento forzado y por ineficacia del estado entre otras cosas.

Sufrida ya la herida, no hay nada que hacer para cambiar la realidad. Sin embargo, la actitud que se tome despues de la herida causada, será determinante para el resto de la vida.

He sostenido charlas con personas que mantienen vivo el episodio triste que les perjudicó sus vidas. Esto lo recuerdan permanentemente y a veces con mayor intensidad, trayendo más males y problemas del ya causado. Como resultado de todo eso, viene la ansiedad, la angustia, la intolerancia, la intranquilidad, la depresión, la dependencia de las drogas, la prostitución, el deseo de venganza que en muchos casos se cumple contra los indefensos e inocentes, la autoestima baja, incluso llegar al suicidio.

Para sanar caulquier herida del alma se necesita basicamente lo siguiente: 

  1. Apreciar el don de la vida, mientras haya vida, hay esperanza.
  2. Mirar y enfocarse siempre hacia adelante.
  3. Aceptarse tal como es y no buscar de ninguna manera la autocompasión.
  4. No comparar su vida o experiencia con la de otros.
  5. Hacer más ejercicio fisico del normal o acostumbrado.
  6. Rodearse de personas con mentalidad positiva y progresistas.
  7. Pensar y convencerse que es muy valioso (a)
  8. Perdonar al agresor (a) pues esto quita la carga mas pesada que se lleva
  9. Perdonarse así mismo (a)
  10. Acercarse a la Fuente de toda ayuda y pedirle ayuda, perdón y bendición. Dios es el mismo ayer, hoy y por los siglos.

Hay un futuro mejor, incluso glorioso para ti. Que las lagrimas, dolor y heridas sufridas no nos dominen, sino que podamos con la ayuda de Dios sobreponernos a toda prueba, obstaculo o dificultad.

Bendiciones para ti

 

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