Pues sí, queridos colegas aficionados del balón, san Valentín no está con el Athletic.

Una esperaba que el santo, viendo lo fornidos y sanos que son nuestros muchachos, nos echara una manita, pero al fin y al cabo es un santo masculino y las hechuras de modelo de pasarela Cibeles de nuestro Llorente no le deben afectar ni lo más mínimo, qué le vamos a hacer.

Así que ayer tuvimos un poquito más de lo mismo a lo que venimos estando acostumbrados: un partido en teoría asequible, de esos que no podemos dejar escapar y tal, y tal, que hubiera dicho el ínclito don Jesús Gil, pero que a nuestros jugadores no les ponen nada, vamos. A estas alturas de la novela ya sabemos que el bilbainismo ejerce un efecto fulminanta sobre los jugadores que criamos en cantera o fichamos de fuera, y que la manifestación más evidente de ello es que, por muy rijosa que sea nuestra posición en la tabla, aquí sólo se suda la camiseta para echar el partidazo ante el Real Madrid, el Barcelona o el Valencia por ese orden. Si me apuran hasta incluiría el Sevilla dentro del club de los elegidos, pero sólo cuando nos pillan de humor -véase el baño que les dimos el año pasado en Copa, véase los partidillos que hemos soltado contra ellos este año.Y es que esto de los humores del Athletic, queridos lectorcillos de mis entretelas, es más difícil de entender y controlar que los de nosotras las mujeres en días premenstruales, que ya es decir.

Pasando a otro tema, una que es muy futbolera pero nunca ha llegado a controlar del todo el tema del fuera de juego y del medio campo, tiene su propia teoría para saber, si le pilla el partido empezado, como estamos jugando. Ojo al dato, como decía aquel, que el sistema es infalible: ¿Recuerdan que he empezado el artículo aludiendo a Llorente? Pues en adelante fíjense atentamente en la expresión facial del Adonis de Rincón, a saber: si tiene cara de estar a punto de echarse a llorar mientras juega (y estoy segura de que los más observadores sabrán a lo que me refiero), mal nos va el tema, mientras que si tiene cara de de cocker spaniel al que le acaban de lanzar un palo mientras va a por el balón es que algo podemos esperar. Ya ven, simple pero efectivo. Valga decir que ayer pillé el partido por la segunda parte mediada, y cuando vi a mi Fernandito jugar con la cara de cuando los mayores te han quitado el campo chachi para jugar en el recreo se me cayó el alma a los pies. No me equivoqué, como ven.

Pues si, San Valentín, para el año que viene te pido que le eches un cable a tu colega San Mamés, que es el santo con más trabajo estos últimos años habida cuenta que con la racha que llevamos hemos conseguido no bajar todavía a segunda, y sin la intervención divina está claro que no lo habríamos conseguido sólo con los mimbres que tenemos. Y sino, que se lo digan a nuestros vecinos los giputxis, que no tienen representante conocido en los dominios de San Pedro y así les ha ido últimamente. Y si no puedes atendernos, Sanva,no importa:siempre nos quedará laVigen de Begoña.

Siempre vuestra,

Fina Comoelajo.

 

 

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