San Sebastián, paraíso de los gastrónomos.

SAN SEBASTIÁN, PARAÍSO DE LOS GASTRÓNOMOS

San Sebastián, antiguo pueblo de balleneros, construido en 1180 a resguardo de las tempestades, al pie del monte Urgull, es en la actualidad una de las ciudades más agradables de Europa y un paraíso para los gastrónomos.

San Sebastián es mundialmente conocida por su bahía de la Concha, bello anfiteatro de fina arena, abierto al mar Cantábrico. En el extremo occidental de la bahía se encuentra el monte Igeldo que cuenta con un pequeño pero coqueto parque de atracciones. Desde allí, la vista panorámica es sensacional. Para acceder a este “nido de águila” existe un funicular de madera que data de 1912 y que jamás ha sufrido accidente alguno.

Para los gastrónomos, San Sebastián es único en el mundo: en esta ciudad se concentra el mayor número de cocineros con estrella Michelin por metro cuadrado del mundo después de París. Los cocineros vascos llevan un genio dentro y saben dar rienda suelta a su imaginación. Con sus tres estrellas Michelin, Juan Mari Arzak, Martin Berasategui y Pedro Subijana son los astros más rutilantes del firmamento, seguidos muy de cerca por Andoni Luis Aduriz (uno de los chefs más creativos de Europa) y una cohorte de otros restaurantes con estrella cada cual más delicioso.

Las tapas se inventaron en San Sebastián

Bastante en antes de que las tapas hicieran su aparición en Barcelona, es aquí, en San Sebastián, donde fueron inventadas, bajo el nombre de pintxos. El primer pintxo de la historia fue bautizado "Gilda", en 1950, en homenaje a la actriz Rita Hayworth cuyo guante había emocionado a todos los cinéfilos varones de la ciudad.

Se trata de una pequeña brocheta a base de guindilla, aceitunas y boquerón fresco. Se saborea de pie delante del mostrador, después de haber ido al  mercado, o por la tarde, bebiendo un vaso de txakoli (vino blanco - típico del País vasco español) muy fresco. Uno de los mejores bares de pintxos de San Sebastián es Ganbara, situado en la calle San Jeronimo, en la Parte Vieja de la ciudad. Se pueden degustar en él pintxos de una finura exquisita, como las cigalas fritas, los pequeños calamares a la tinta, las setas frescas o las alcachofas con almejas. Pero lo más increíble es su carta de vinos que ofrece a precios inimaginables auténticos monumentos de los viñedos franceses.

Definitivamente, San Sebastián es todo un lujo, un auténtico paraíso para los gastrónomos.

Fuente: Paris Match

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