La enfermedad renal (ER) es una enfermedad silenciosa, casi asintomática; en el transcurso de su evolución no siempre es advertida por el portador.

Por esta característica de pasar desapercibida es que queremos alertar a la población sobre algunos de lo signos y síntomas a los cuales no se da importancia y por lo tanto se posterga el darles la atención médica correspondiente.

¿Qué necesitamos saber de la salud renal?

Así como valoramos al corazón como el órgano esencial de la vida, por ser el que impulsa nuestra sangre y mantiene la función de todos los sistemas; los riñones son órganos esenciales porque son los encargados de limpiar nuestro organismo o sea, desechar todos los productos tóxicos, controlar la presión arterial y producir cierto tipo de hormonas.

La mayoría de las personas en primera instancia deberán analizar sus hábitos de vida, en cuanto a los alimentos y a cómo éstos deben proteger la función renal y como evitar o controlar los factores de riesgo de la ER.

Hablamos generalmente de dieta equilibrada o sea que incluya frutas y verduras variadas y en cantidades necesarias: leche, huevos y carnes magras, blancas y rojas, reduciendo al mínimo la ingesta de sal. Para completar esta dieta debe ingerirse abundante cantidad de agua que asegure básicamente el funcionamiento de los riñones.

Así como nosotros tomamos medidas en general para nuestra salud, es necesario también, la movilidad, el ejercicio, las caminatas, el control del sobrepeso y evitar el cigarillo y el exceso de alcohol.

Todas estas recomendaciones son protectoras de la función renal, en tanto favorecen que el riñón no enfrente exigencias funcionales por exceso de eliminación de elementos tóxicos. En el mismo sentido, protegeremos al riñón si controlamos los factores de riesgo que pueden propiciar la ER.

¿Cuáles son los factores de riesgo?

Una primera consideración es tener presente si existe ER en la familia.

En relacióin a la edad hay mayor riesgo en las personas mayores de 65 años.

La hipertensión: las personas que son hipertensas tienen mayor probabilidad de iniciar una ER, por lo tanto deben mantener la presión arterial por debajo de 13/8,5 mg/hg y contrlarla periódicamente al igual que su funcionalidad cardiovascular.

La diabetes: las variaciones de la glicemia por encima de los valores normales, pueden producir lesiones al riñón por la pérdida de proteínas.

La presencia de focos infecciosos a nivel de garganta, amígdalas o dentales, tienen un especial riesgo de afectar el riñón, ya que la secreción purulenta que eliminan diariamente puede llegar hasta 200 cc; lo cual significa una gran agresión para el riñón al tener que eliminar éstas sustancias tóxicas.

Tener presenmte el no abusar de analgésicos y antiinflamatorios (antirreumáticos, tipo aspirina, etc) que pueden perjudicar mucho la función renal, así como también la mezcla de muchos medicamentos sin conocer su compatibilidad entre ellos.

Tener encuenta los cuadros digestivos que producen vómitos y/o diarrea en personas mayores. Esto puede producir gran pérdida de líquido y un rápico deterioro de la funciónr renal Es importantísimo la consulta precoz al médico ante estos cuadros para reponer líquidos rápidamente y evitar la deshidratación.

Recomendaciones para la atención preventiva de la ER:

Consulta médica periódica, en la cual se incluya un estudio de la función renal.

Estar alerta y tomar medidas inmediatas ante la presencia de edemas (hinchazón en manos, tobillos, pies, también ante la presencia de sangre o espuma en la orina.

También pueden presentarse alteraciones en la emisión de la orina, en cantidades escasas, chorros finos, dolor al emitirla, expulsar arenillas o clálculos.Estas sintomatologías mencionadas anteriormente pueden presentarse con síntomas de decaimiento general, calambres, dolor de cabeza.

Es importante que se tenga un médico "de cabecera" que reconozca la historia del paciente a efectos de evitar complicaciones y actuar preventivamente. Estas advertencias las estamos presentando a los efectos de hacer reflexionar sobre la importancia de estar alerta a la presenca de la ER insipiente. NO dejar transcurrir demasiado tiempo sin poder hacer un diagnóstico preciso, e instalar precozmente un tratamiento preventivo que evite la Enfermedad Renal Crónica (ERC)

Fuentes consultadas: "Cuidemos la salud Renal" de Lic. en enfermería Gladys Picción -

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