La salinidad de los suelos, un grave problema para la agricultura

SALINIDAD Y CULTIVOS TOLERANTES

La salinidad es un problema grave, un problema que va en aumento y que afecta ya a más del 10% de los suelos del planeta, siendo uno de los principales motivos de abandono de tierras de cultivo. En tierras afectadas por salinidad, la principal solución ha sido reemplazar cultivos sensibles por otros más tolerantes (como remolacha azucarera, cebada, algodón, etc.), en sustitución de los cultivos tradicionales. Para ello es necesario conocer dicha tolerancia de forma precisa. Sin embargo, esta opción puede no tener interés por problemas de mercado, particularidades climáticas o necesidades nutricionales de la población, por lo que resulta más importante disponer de variedades tolerantes de los principales cultivos (arroz, trigo, soja, hortícolas, etc.).

Podemos definir la tolerancia a la salinidad como la capacidad que tiene el cultivo para soportar la salinidad del suelo sin experimentar efectos perjudiciales en su desarrollo y/o producción. En una determinada especie una elevada tolerancia a la salinidad se asocia con la ausencia de efectos negativos en los tejidos de esa planta. La tolerancia la podemos analizar desde diversos puntos de vista tales como la capacidad de sobrevivir en condiciones salinas, el rendimiento absoluto en dichas condiciones y el rendimiento en tales circunstancias en comparación al obtenido en condiciones no salinas.

 

La salinidad es un grave problema que afecta ya a más de una décima parte de los suelos del planeta

El interés por mejorar la tolerancia de los cultivos a la salinidad ha ido creciendo en los últimos tiempos, empleando para ello métodos de mejora y selección tradicionales o bien recurriendo a la producción de organismos modificados genéticamente. Ejemplos de los avances conseguidos son: la incorporación de genes procedentes de parentales silvestres tolerantes, la domesticación de plantas halófilas silvestres, la identificación de caracteres relacionados con tolerancia usando marcadores moleculares y la incorporación de genes cuya expresión modifica mecanismos bioquímicos y fisiológicos involucrados en la tolerancia.

Los ensayos, llevados a cabo en múltiples países, han puesto de manifiesto que la disminución del rendimiento de una determinada planta con el aumento de la salinidad es aproximadamente lineal entre ciertos valores de salinidad. La linealidad no se mantiene para valores muy elevados, que se corresponden con los que superan los límites aceptables desde el punto de vista económico. El rendimiento relativo de los cultivos afectados por la salinidad se puede calcular de dos formas:

1) Aplicando la fórmula propuesta por Maas y Hoffman en 1977:

Y= 100- B (CES – A)

Dónde Y= rendimiento relativo (%); CES= conductividad eléctrica del extracto de pasta saturada, dS m-1 a 25 ºC; A= CE umbral a partir de cuyo valor el rendimiento empieza a disminuir, dS m-1 a 25 ºC; B= porcentaje en que disminuye el rendimiento por unidad de CE. Mientras que la CE sea igual que “A” el cultivo no experimentará disminución en sus rendimientos por causa de su salinidad. El parámetro “A” se podría definir entonces como el valor umbral de la salinidad para el cultivo.

2) Otra opción es utilizar la fórmula propuesta por Acebes en 1979:

Y= (CE0 - CES) / (CE0 – CE100) x 100

Siendo CE0= CE del suelo a la cual el rendimiento es cero; CE100= CE a la cual el rendimiento es el 100%; CES= CE del suelo, extracto de pasta saturada.

La remolacha es un cultivo altamente tolerante

La respuesta del rendimiento de las plantas a la salinidad permite establecer cuatro grupos, atendiendo a la CES y al rendimiento relativo (%): sensibles, moderadamente sensibles, moderadamente tolerantes y tolerantes. Los cultivos sensibles se caracterizan por un umbral bajo de tolerancia a la sal y por presentar una fuerte disminución en el desarrollo vegetativo. Los cultivos tolerantes, por su parte, están caracterizados por sufrir una leve o nula disminución del desarrollo de su crecimiento así como de rendimiento al crecer en suelos con altas concentraciones de sales.

La gran mayoría de los cultivos, tanto herbáceos como leñosos, tienen tabulado estos parámetros con los que se evalúa su tolerancia a la salinidad. Estos se deben tomar como una guía a la hora de evaluar las pérdidas de producción debidas a la salinidad. Si se quiere realizar una evaluación más afinada se deberían realizar ensayos con variedades locales de cultivos y en condiciones de clima, suelo y manejo representativos de la zona. Sin embargo debido a la complejidad de estos estudios y lo difícil que resulta poder llevarlos a cabo en muchas ocasiones generalmente se terminan utilizando los valores tabulados.

Tabla con los diferentes umbrales de tolerancia de algunos cultivos

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