Los argumentos de los empresarios en Colombia para un aumento moderado del salario mínimo, son la conservación de la competitividad y la estabilización de nuestra economía.

El salario mínimo actualmente en Colombia es de 310 dólares y 256 euros aproximadamente, en nuestra moneda el peso, es de $589.500, cifra con la que muchas familias deben vivir, por los problemas de desempleo de los demás miembros.

Un arrendamiento de una vivienda en las ciudades capitales más fuertes, en un sitio sencillo y humilde es de $300.000 aproximadamente, los servicios públicos (agua, luz y teléfono) $120.000, quedando un remanente para las demás necesidades de $169.500.

Demás necesidades como alimentación, vestido, educación, recreación, transporte, una alimentación moderada para tres personas prototipo de la familia actual, cuesta $300.000.

¿Cómo viven las familias colombianas que dependen del salario mínimo?, privadas de la satisfacción de necesidades básicas, mal alimentadas, mal vestidas, sin recreación alguna.

Nuestros economistas dicen que el salario mínimo de Colombia es de los más altos de América, descontando los estados unidos, lo que lo hace menos competitivo.

Los componentes para discutir el salario mínimo, tema obligado por estos días, son la inflación, la productividad y la competitividad.

La inflación según los expertos para el próximo año debe ser del 3% y la productividad un poco en veremos, por las rebajas en ventas en lo trascurrido del año, la salvación la época navideña.

La competitividad parece un tema del orden local, por cierta caída en las exportaciones.

Así las cosas, el aumento no puede superar un 3,2 % aproximadamente, en pesos colombianos $18.864, cifra que no cubre el desfase planteado al inicio del texto, es más lo va a profundizar por los aumentos en la canasta familiar.

Según los informes del departamento nacional de estadística, el salario mínimo es para cinco millones de personas, de veinte millones aptas para trabajar, ¿Cómo se distribuyen las otras quince?

Desde el punto de vista de calidad de vida, ya podemos concluir la que tienen esas cinco millones que viven con el salario mínimo, intuimos el posible alto margen de personas en la informalidad con ingresos inferiores al salario mínimo.

Desde el punto de vista económico, quedan inquietudes sobre la veracidad de la información de las cifras de la inflación, el cálculo de la productividad y la competitividad.

Siempre se ha discutido donde compra el departamento de estadística nacional, los componentes de la canasta familiar, que logra hacerlo con menos del salario mínimo.

En la canasta familiar siempre se involucra lo necesario para que una persona satisfaga sus necesidades básicas, alimentación, vivienda, vestido, educación, agua potable, energía eléctrica y a gas, teléfono y recreación.

¿La productividad se mide por áreas?, es decir los encargados de producir los bienes y prestar los servicios, los vendedores y la parte operativa por separado, o todos en función de los ingresos por ventas.

Sí la productividad se mide por lo último anotado, se desconocen los esfuerzos de las áreas por cumplir las metas, si se aplica la segregación, ¿existe buena información como insumo para ello?

La competitividad no solo es un tema de ahorro en costos, sino de calidad producto del desarrollo en ciencia que genere tecnología, ¿tienen los trabajadores del salario mínimo injerencia en ello?

Como siempre en Colombia el salario mínimo será fijado por decreto o en un porcentaje irrisorio.

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