Plaza Mayor de Salamanca

Salamanca y sus calles son mágicas. Pasear por el casco antiguo de la ciudad es volver al pasado, enamora a quien lo visita. La dorada piedra de sus monumentos hechiza a quien los admira. Salamanca es una ciudad universitaria y turística de fama mundial.

La imagen que más cautiva al visitante que termina de llegar a Salamanca, es el dorado de la piedra de Villamayor que recubre sus monumentos.

La ciudad es pequeña por lo que resulta más cómodo recorrerla a pie. Hay un gran número de actividades para realizar y son aptas para todas las edades. Los más jóvenes pueden caminar por las calles comerciales de la ciudad, hacer sus comprar con total comodidad, también pueden optar por disfrutar del gran ambiente de la noche Salmantina. Quien prefiera un ambiente más cultural, tiene multitud de opciones para elegir, visitar sus monumentos, o sus museos.

Callejeando por Salamanca

Quien camina por las calles del casco antiguo de Salamanca puede pasar en pocos segundos de vivir en pleno siglo XXI a la época medieval solo por atravesar un par de calles. 

El recorrido empieza por la Plaza Mayor, de estilo Barroco y realizada por Alberto de Churriguera, el visitante podrá contemplar la impresionante Fachada del Ayuntamiento y admirar toda la plaza en su conjunto. Atravesando la Plaza del Corrillo, se llega a la calle de la Rúa, a lo largo de ella se suceden algunos de los monumentos más representativos de Salamanca. 

El primer monumento que podrá contemplar el visitante es la Casa de las Conchas, de estilo gótico tardío y elementos Platerescos. Justo enfrente se encuentra la Iglesia de la Clerecía, de estilo Barroco e ideada por Andrés García de Quiñones. Desde aquí se puede optar por continuar el paseo calle Compañía abajo, hasta llegar al Palacio de Monterrey, de estilo Plateresco y propiedad de la Casa de Alba, prácticamente enfrente del mismo se encuentra la Iglesia de la Purísima, en cuyo interior está el retablo de la Inmaculada Concepción, obra de José de Ribera. A escasos metros se encuentra el Colegio Fonseca.

O si el visitante opta por seguir paseando por la Calle de La Rúa, llegará hasta la Plaza de Anaya, donde se encontrará con La Catedral Nueva. La Catedral Vieja y el Palacio de Anaya. A pocos metros está la Universidad de Salamanca, donde se podrá admirar su fachada Plateresca.

En los alrededores se puede ver también la Iglesia de los Padres Dominicos.

El paseo continua en dirección a la Casa Lis, museo que en su interior cuenta con una de la exposiciones de muñecas de porcelana más amplias de Europa.

El Puente Romano y el Huerto de Calixto y Melibea, son dos lugares que no se deben dejar de visitar.

Gastronomía de Salamanca

La gastronomía de Salamanca es extensa y combina a la perfección lo dulce con lo salado. Algunos de los manjares que se pueden degustar son: Las legumbres de La Armuña, que están catalogadas como una de las mejores de la península, la carne de ternera de Morucha, una res que se cría solo en el Campo Charro, sin olvidar los embutidos de Guijuelo.

Entre los platos típicos destaca la Chanfaina, cuyo ingrediente principal es el arroz acompañado de productos del cerdo, el picadillo de Tejares, el limón Serrano, típico de Sierra De Francia. Y no podía faltar el tradicional Hornazo, una especie de empanada rrellena de embutido y que se come en el campo la festividad del Lunes de Aguas.

En cuanto a la repostería destacan los Chochos de Salamanca, unas peladillas grandes recubiertas de azúcar y con un suave sabor a canela, el Bollo Maimón, un bizcocho redondo y grande agujereado en el medio.

Para terminar Salamanca bien merece una visita y disfrutar de toda la magia que ofrece al viajero.

 


 


Universidad de Salamanca

Catedrales de Salamanca

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