Si una persona ingiere alcohol con frecuencia, fuma en exceso y sufre una cierta obesidad es más propensa a padecer la llamada “APNEA del sueño”, puesto que ésta se produce por la dificultad para pasar el aire por la garganta.

Esta patología consiste en la interrupción de la respiración mientras se duerme, la interrupción suele ser de unos 10 a 30 segundos, aunque una persona que realmente esté afectada por ella puede llegar a estar hasta un minuto sin oxigenar.

Si no dormimos bien empeoramos nuestra calidad de vida, aparecen los dolores de cabeza y el cansancio a lo largo de todo el día.

Es difícil saber si padecemos apnea puesto que tendríamos que preguntarle a la persona que vive o duerme cerca de nosotros. Esa persona debería que darse cuenta si nos falta la respiración en algún momento de la noche, y si fuera así calcular el tiempo que estamos sin aportar oxígeno al organismo, para comprobar la gravedad de la patología.

Lo más habitual es que las apneas las padezcan las personas mayores de 40 años, pero cabe la posibilidad que cualquier persona las sufra por factores genéticos.

Los afectados por las apneas deberían adoptar posturas cómodas para dormir y respirar con mayor facilidad. Es recomendable DORMIR con la cabeza y el torso elevados ayudándonos de un cojín. La mejor postura es dormir de lado porque la respiración es más dificultosa cuando se duerme sobre la espalda.

Si esto no funciona, existen terapias alternativas para tratar las apneas como la homeopatía, que intenta reducir la cantidad de azúcar que ingieren los pacientes que sufren la apnea. La homeopatía se basa en una dieta con alimentos homeopáticos.

El YOGA es una opción muy útil puesto que es una técnica que te enseña a respirar adecuadamente y se puede utilizar antes de ir a dormir.

Lo más importante para la salud es intentar dejar el tabaco, el alcohol y perder peso.

aPNEA DEL SUEÑO

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