¿Qué sabemos de la psicología inversa?

Todos sabemos que la psicología inversa es el fenómeno de lograr que alguien haga algo que queremos diciéndoles que hagan lo contrario a lo que se desea que hagan. Pero lo que no sabe mucha gente es porque funciona o como aplicarla. Pues bien, en psicología es un fenómeno bastante estudiado.

¿Qué es realmente la psicología inversa?

Es una técnica conductista descrita por el psiquiatra y escritor Viktor Frankl. Consiste en modificar la conducta de la otra persona cuando esta se resiste a hacer lo que queremos, es un truco mediante el cual al cambiar nosotros de posición (y defender la opuesta a la original) y querer el otro llevarnos la contraria acaba por aceptar lo que realmente nos interesaba que aceptara (llevándonos la contraria lo que le hace creer que gana el).

He de decir que es una técnica de manipulación y como tal puede suponer uno que otro dilema moral.

Para entenderlo mejor les voy a resumir unos ejemplos para ilustrar lo que estamos exponiendo. En una empresa implantan 30 horas de formación a los trabajadores, estos no las utilizan así que deciden decirles que por motivos económicos las mismas serán suspendidas, ellos lo sienten como una injusticia, las reivindican, y la empresa al final de negociar, cede y se las devuelve, la situación es la misma que al principio pero ahora los trabajadores las aprovechan y las ven como deseadas por ellos y no impuestas. En niños por ejemplo se puede ver que funciona cuando en lugar de recompensar al niño por leer viendo la tele, se le dice que después de ver la tele podrá leer el libro pero solo dos páginas, al final el niño ve el libro como especial y lo deseará por encima de la tele.

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La psicología inversa puede utilizarse también en forma de reto: ¿Apuesto a que no puedes llegar puntual? (esto la gente se lo suele oler y funciona mejor con niños, pero aún así funciona bastante bien)

¿Funciona? ¿Por qué?

Sí funciona (hay excepciones). Funciona debido al fenómeno cognitivo conocido (emocional) como resistencia psicológica. Esta resistencia se refiere a la necesidad de demostrar la libertad de uno mismo, la autonomía. Cuando vemos que hacer lo que nos dicen es algo impuesto que implicaría ceder e implícitamente perder libertad (esta sensación puede ser real o subjetiva), tendemos a hacer lo contrario para reivindicarla. Es una activación motivacional que busca restaurar la propia autonomía y libertad de acción. Se acentúa esto por el sesgo que minusvalora las cosas permitidas y sobrevalora las prohibidas. Es una respuesta que se emite ante una amenaza hacía nuestras libertades.

¿Cómo aplicarla?

No es que haya una regla establecida para aplicarla, pero si es cierto que algunos ejemplos nos pueden ayudar.

1- Ten en cuenta con quien la aplicas, hay personas más propensas a funcionar con psicología inversa, para empezar; son los niños y adolescentes por su momento evolutivo caracterizado en ciertas edades por rebeldía y rechazo a la autoridad. Otro grupo de personas con las que puede funcionar son aquellas personas a las que les molesta que les controlen o que están en contra de la autoridad. A los que el ego les nuble el juicio también serán más propensos. Pero esto no quiere decir que no vaya a funcionar con el resto de nosotros.

2- Cuanta más emoción haya más efecto tendrá. Cuanto más deseo de ganar tenga la otra persona más probabilidad hay que haga lo contrario a lo que le pedimos.

3- Procura seguir el tono de la conversación/discusión. Si estas disgustado, que lo que pidas sea a disgusto o pareciendo que te das por vencido y, el otro gana. Más que nada para que pase desapercibido lo que en realidad estás haciendo.

4- No te des por vencido, no acabes haciendo tu lo que querías que hiciera esa persona, no cedas, es un momento crucial.

5- Factores que aumentan la reactancia psicológica:

Concretamente la reactancia psicológica es una tendencia a rechazar normas o indicaciones de los demás y que son percibidas como una limitación a la libertad personal. Resumiendo: es una respuesta emocional ante imposiciones reales o aparentes.

La expectativa de libertad. Cuanto más libre se sienta la persona, más reactancia habrá.

La fuerza de la amenaza. Cuanta más amenaza se perciba más funcionará.

La importancia que se le da a la libertad.

Esto depende de la persona y las implicaciones en su vida que tenga esa libertad.

A más importancia e implicación más reactancia.

La legitimidad de la amenaza.

Si procede de una fuente de autoridad legítima la reactancia será menor.

Referencia/ Liliana Castiglione/inspirulina.com

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