Las rupturas siempre son dolorosas

Las rupturas siempre son dolorosas, una separación diferente, donde no hay explicaciones. Antes, un te amo demasiado, luego; un enorme manto de silencio. Lo sabemos, todas las rupturas producen dolor pero; esas inesperadas, aparentemente sin un porqué, incluso donde no sabemos si hubo un rompimiento, son las peores, es que ni siquiera se ha cerrado el círculo. Nada más te queda tomar conciencia desde tu ignorancia y cerrarlo tú desde las causas y la presunción.

Los primeros días son los peores, al tener que pasar por la angustia y, abrigar luego la sutil esperanza de que tu amada (o), se presente con una honrosa explicación de su abandono. Los días siguen transcurriendo, se convierten en semanas… Ha llegado el momento de resolver si quedarte en el ignominioso engaño, esperando; o decidir entender, que quien te ama no se resigna a perderte, porque el amor no es indiferencia, necesita saber de ti.

Ha llegado el momento de la verdad, cuando toca hacer acopio de valor y asumir tácitamente que el ciclo se ha cerrado, silentemente, diferente a tus merecimientos, piensas. No puedes rehuir de los hechos ya manifestados y que; lamentablemente son más determinantes que las palabras.

Lo que aparentemente era amor, realmente no lo fue. Es justo decir aparente, por lo menos. Quien ama asume ser merecedor a la delicadeza de una explicación o fue que sin quererlo te tropezaste con un (a), cobarde, bien… A lo mejor no importa, lo importante en este episodio eres tú y, la voluntad de salir de este “accidente” para reemprender tu vida, asumiendo un presente prometedor y tal vez un mañana aún mejor.

abandono

Vive tu proceso, asúmelo

No presumas de una fuerza a prueba de balas. Porque el obstáculo es gigantesco, si intentas enfrentarlo de tu a tu, hay la probabilidad de que te lleves un tremendo porrazo. Vive tu proceso, asúmelo, patalea, grita, llora, dale paso a esta intoxicación, hasta que logres superarla. Es el momento de ser humildes y acatar esta experiencia que te ha tocado vivir, olvídate de las culpas y el ego que no te dejan sanar, ello, esa aceptación consciente por la que estás pasando, el dolor; entiende que asumirlo es necesario, solo así sanarás.

No nos esforcemos en entender, ni exprimirnos el cerebro hasta la saciedad, especulando sobre las razones, que no tienen un valor cualificado, quedarán irremisiblemente tal cuales son; suposiciones que más allá de lo injusto y desconsiderado que nos puedan parecer, los hechos están ahí. Las realidades hay que aceptarlas, para manejarlas, enfrentarlas y superarlas.

Claro está, que hubo cosas que no viste, fuiste muy creído (a). Sin embargo una vez pasado el dolor, da por seguro que podrás entender donde hubo el yerro, quizás al no escuchar a tu voz interior, entregarte en demasía o quien sabe que… No pudiste detectar nada, no para culparte, sino para aprender y así poder salir renovado, fuerte, haciendo que el transito por este doloroso episodio haya valido la pena.

No insistir, no hacer resistencia, todo en esta vida tiene una razón y no es peregrino pensar que alguna vez pasará y que andando el tiempo solo será el recuerdo, de una etapa que se cerró para darle paso a otra, nueva, prometedora, si te mantienes abierto (a), a confiar y a creer. Los desamores no tienen porque desmoronarnos, no entregues tu fuerza, tu poder innato, deja que la tristeza fluya, aceptalo con humildad, sin perder de vista que tu misión ineludible es salir.

mancha1

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