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La toxina botulínica (bótox) está en auge sobre todo entre las famosas pero también en mujeres de cierta edad que quieren suavizar las arrugas que creen que les afean o envejecen, también otras no tan mayores al ver las primeras patas de gallo ponen el grito en el cielo y se las quieren quitar cuando estas dan al rostro una bella expresión la mayoría de veces. En rostro inyectado de bótox tiene una gran dificultad para expresar las emociones y de ello habla la investigación realizada por SISSA, Scuola Internacionale Superiore de Studi Avanzati de Italia, (Escuela Internacional de Estudios Avanzados).

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Esta investigación pone de manifiesto que el uso continuado de bótox hace que disminuya la capacidad de que entendamos las expresiones faciales de la otra persona cuando mantenemos una conversación por lo que muchas relaciones sociales se pueden ver afectadas. Las inyecciones de bótox en los músculos faciales tienen un efecto de parálisis por lo que las líneas de expresión desaparecen y en ocasiones puede dar la sensación de muñeco de ventrílocuo pues solamente se mueva la boca.

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"La parálisis, afortunadamente es temporal, de los músculos faciales que provoca la toxina y afecta a nuestra capacidad para captar el significado de las expresiones faciales de otras personas, nos perdemos información emocional", ha explicado Jenny Baumeinster que participa en las investigaciones de SISSA. También pone el ejemplo de que cuando observamos en otra persona una sonrisa, nuestra cara también tiende a sonreír de forma automática como respuesta al estímulo que recibimos, pero si los músculos faciales los tenemos paralizados por el bótox el proceso de respuesta a la expresión de la otra persona no existe o puede llegar a ser indetectable.

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