El ritual de las Torres del silencio

 

“La muerte iguala a todos, tanto si se muere como rey sobre un trono

o como un pobre sin cama en el suelo”.                 

Poema Persa                                    

 

El ritual de las Torres del silencio es una ceremonia fúnebre realizada por los Parsis. Éstos siguen los lineamentos de un estricto protocolo que se debe llevar a cabo a la hora de deshacerse del cuerpo de un difunto de la manera más segura posible, y viene dado por el Vendidad: el código eclesiástico donde se enumeran las diversas manifestaciones de los espíritus malignos, y las maneras para evitarlos.

Los parsis son los seguidores de la que se dice es una de las primeras religiones monoteístas del mundo, por lo que ha influenciado al Judaismo, Cristianismo e Islam. De acuerdo a algunas fuentes el Zoroastrismo surge aproximadamente en el 1600 - 1200 a. C. en la región noroeste de Irán. Su profeta es Zoroastro (es el nombre griego de Zarathustra) y sus textos sagrados están compilados en el Avesta, entre los cuales se encuentra el Vendidad.

Para los Parsis la muerte es el triunfo provisional del mal, en este caso del espíritu maligno de su religión que es Ahriman. Se cree que cuando alguien fallece el mal se apodera de su cuerpo, por lo que se convierte en impuro y contamina cualquier cosa que entre en contacto con él.

El cuerpo no debe tocar la tierra, el agua o el fuego, ya que son elementos sagrados para ellos. Así que no puede ser enterrado, arrojado al mar o incinerado.

El ritual comienza poco después del momento de la muerte, el cadáver es bañado y vestido con ropas blancas de algodón. Se quema incienso y sándalo para prevenir la contaminación y la familia puede orar por él algunas horas.

El ritual de las Torres del silencio

En esta etapa el perro juego un papel fundamental, pues es el encargado de cerciorarse de que realmente la persona ha fallecido. Los perros son considerados sagrados, y se cree que los que tienen dos manchas sobre los ojos (símbolo de que tienen cuatro ojos), pueden ver el más allá.

Cuando llega el momento de la despedida los nassesalars (que son los enterradores y deben estar presentes siempre en número par), vestidos de blanco y completamente cubiertos excepto la cara para no contaminarse, recogen el cuerpo y se lo llevan en un recipiente metálico a las Torres del silencio. Esto se hace a plena luz del día porque el sol participa en el proceso de descomposición.

A este lugar ni siquiera pueden entrar los familiares, únicamente pueden acceder los muertos y quienes los transportan.

Las Torres del silencio son unas construcciones funerarias medianamente altas y achatadas. La plataforma superior tiene tres círculos concéntricos, el mayor que es el de afuera para depositar a los hombres, el siguiente para las mujeres y el más pequeño para los niños.

Ahí se depositan los cuerpos a los que se les quitará toda la ropa, utilizando un gancho si es menester, con el fin de evitar contacto alguno. Desnudos vinieron a este mundo y desnudos se irán. Las prendas no podrán ser utilizadas por más nadie y serán arrojadas en un pozo fuera del recinto.

El ritual de las Torres del silencio

El alma después de la muerte permanece en este mundo durante tres días, luego caminará hacía el paraíso o el infierno (que no es eterno, sus víctimas quedarán purificadas por medio del sufrimiento para posteriormente acceder al paraíso). Es aquí donde termina la labor de los Parsis y comienza la de los buitres.

A partir de ahí, el tiempo, el sol y los buitres hacen el resto. Los buitres se comerán las partes blandas y el sol blanqueará el esqueleto, este proceso puede demorar hasta un año. Cuando los restos estén limpios serán depositados en un osario situado en el centro de la torre. Con cal se terminarán de desintegrar hasta que sólo queden partículas muy pequeñas, que serán arrastradas por el agua de la lluvia a través de varios filtros de carbón vegetal y arena. Luego se perderán en el interior del subsuelo, para finalmente acabar en el mar como polvo.

Una buena población de buitres puede deglutir un cuerpo en un par de horas dejando únicamente los huesos, los cuales se secarán y se blanquearán al sol quedando posteriormente reducidos a polvo.

Sin embargo, una buena población de buitres es con la que no cuenta actualmente la población Parsi. El uso del fármaco llamado Diclofenaco en los animales (e incluso en las personas) para reducir el dolor, ha resultado mortal para estas aves.

En la India las Torres del silencio han terminado siendo absorbidas por el crecimiento urbano. Y aunque se encuentran rodeadas de jardines, la construcción de rascacielos en ciudades como Bombay ha provocado que lo que antes no se podía ver, ahora esté a la vista de los que viven en las plantas más altas; dejando así en evidencia el ritual ancestral que con tanto celo han guardado durante milenios.

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