El riesgo cooperativo es el riesgo solidario que acompaña al movimiento desde sus orígenes, siendo intrínsecamente parte sustancial en su vida.

El riesgo cooperativo en función del riesgo solidario, asume una variable primordial que la distingue de las otras formas de hacer empresa, como es la parte social.

Una de las mayores características del cooperativismo es su componente solidario, entendido como hacer parte del problema del otro, apropiando las acciones necesarias para solucionar su necesidad.

Una de las mayores preocupaciones que puede generar el ejercicio cooperativo, es el riesgo solidario, dada la solidaridad su principal virtud, encausada en un principio universal solidificado desde su origen.

El riesgo solidario consiste principalmente en perder el rumbo en el desarrollo de una empresa netamente social, el capital al servicio del hombre y no lo contrario.

La discusión histórica central en Colombia es que el negocio cooperativo es sin ánimo de lucro, pero tampoco con ánimo de pérdida.

Entonces podríamos decir que la primera distinción del riesgo solidario es conceptual, y eso lo vemos palpado en los informes de gestión de los resultados finales de cada año.

Los administradores solidarios son amplios en resaltar los detalles económicos y financieros, dejando casi que un recetario para el componente social, parece que su relación es más una lista de actividades lejos del estilo de vida solidaria.

Para sintetizar este primer punto del riesgo solidario en su componente conceptual, pareciera que es más importante el logro económico y financiero que el social.

El reto para el administrador solidario es armonizar lo económico financiero con lo social, para ello es de vital importancia su correlación en el balance social, es decir lo uno debe ir de la mano con el otro.

Valga decir, que sí la organización cooperativa colocó entre sus asociados, equis cantidad de dinero, sería importante saber por lo menos como ésta acción mejoró sus calidades de vida.

Puede suceder que en el afán de mejorar los resultados económicos, se sacrifiquen los sociales, la colocación haya sobre endeudado los asociados, empeorando su calidad de vida.

En una empresa cooperativa con ese postulado social tan fuerte, es pecado capital, error gravísimo con consecuencias colaterales integrales para el futuro de la sostenibilidad.

Para que no suene a acertijo, sería caer en los postulados del capitalismo, donde es el hombre el que está al servicio del capital y no lo contrario, el capitalismo no tiene corazón, el cooperativismo si.

Ahora para no dejar a medias lo expuesto, el sacrifico social puede traer consecuencias económicas financieras graves, el sobre endeudamiento puede generar una incapacidad de pago oportuno.

El riesgo solidario  tan propio del movimiento cooperativo, no es un tema para tomarlo a la ligera, salir del paso por su imposición legal con el riesgo de liquidez para las que ejercen la actividad financiera.

Las organizaciones cooperativas obligadas por ley a implementar el riesgo de liquidez, se quedan sólo en la parte económico financiera, olvidando el deber social que las puede igualmente llevar a una incapacidad de ejercicio.

Las organizaciones cooperativas no obligadas por ley a implementar el riesgo de liquidez, simplemente olvidan el riesgo solidario, navegando en su ejercicio sin ser conscientes de su asunción.

Es lógico que para cualquier evaluador de una organización lo más palpable sea la parte económico financiera, por eso en Colombia es más figurativa la entidad de control que supervisa dicha parte, que la que pretende hacerlo con lo social.

Ambas como padres separados miran a sus hijas las cooperativas, por caminos distintos que jamás se unen.

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