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¡No resistas el cambio, fluye con el!

Hace un par de semanas, invitado a una pequeña celebración, me tocó conocer a una distinguida dama, de muy buen ver, distinguida y con apariencia de gozar de un estándar de vida próspero. Me llamó tanto la atención que en cuanto tuve la oportunidad me acerqué a ella, con tan buena fortuna que, al rato hablábamos como viejos conocidos. Martha que así se llamaba era buena conversadora, con bastante mundo y experiencia acumuladas, se dejaba ver, en nuestra agradable conversación.

Mientras hablábamos entre copas de vino, fuimos discurriendo por pasajes de nuestras experiencias, cada quien en su campo. Me contaba que era socia de una próspera agencia de viajes, en la que primero fue empleada de la misma. En otra época perteneció a una empresa transnacional dedicada al comercio de artículos de computación y software de la cual había salido de mala manera por ser acosada sexualmente por uno de sus gerentes.

De repente se había quedado sin empleo después de algunos años entregados fielmente a esta empresa. Pasaron varios meses de incertidumbre, económicamente casi tocaba fondo, con su padre aquejado de una enfermedad terminal que estaba consumiendo todos sus ahorros y sin ninguna entrada adicional de recursos, como podrán ver, era una situación bastante delicada.

Para colmo después de luchar denodadamente para ayudar a su padre a bien morir, este muere dejándola sola, tragada por las deudas y el pesar. Fija su mirada en el suelo y cuando los levanta están empañados por las lágrimas pero; por increíble que parezca en segundos se rehace y ríe de nuevo. Continúa diciéndome de todo aquello que le tocó sufrir. Sin embargo, no sentía en su relato recrudecimiento del pasado, ni aún victimización ninguna de su parte en el desarrollo del mismo.

fluyendo

Aceptar los cambios

Ella me dejó ver y sentir de lo importante que significa aceptar y adecuarse a los cambios. Yo intuía que para ella no existían problemas irresolutos, y en lugar de atarse a la culpa o recrearse en un pasado tormentoso, hacía hasta lo indecible por activar sus habilidades y regresar a la vida activa. Esa fue su elección.

Afrontar la vida, decididamente, con voluntad y optimismo, poniendo en juego tu creatividad. Las crisis no solo traen circunstancias adversas, nos tren también oportunidades, mostrándonos de que material estamos hechos. El cambio se da, no hay duda, el cambio es la única constante, así que hay que moverse con el cambio y no resistirlo. Si bien a veces los cambios son previsibles, en otras ocasiones nos caen de repente. Además de la resistencia a salir de nuestra comodidad sea cual sea esta y perder la estabilidad que consideramos nuestra, el miedo puede hacer pareja con las situaciones de cambio que nos dejarán paralizados.

En este episodio es cuando la incertidumbre se convierte en un costal pesado; como no sabemos qué va a pasar después, nos quedamos inmóviles sin saber qué hacer. Entonces; para salir avante y caminar con los cambios, siempre es de utilidad la certidumbre de tener las habilidades para esquivarlos y de una importancia mayor hacer que la imaginación trabaje para vernos más allá del atolladero.

Si somos capaces de situarnos al otro lado del río, de alguna manera ya alcanzamos la otra orilla. Sin olvidar que hay que lanzarse y nadar. Si no te quedarás viendo el río pasar. Ningún cambio es definitivo, sino que todos los procesos se van configurando para traernos nuevas situaciones de incertidumbre y movimientos. Resumiendo; tenemos que cambiar para sobrevivir, tal cual aprendió Martha. ¡La recuerdan!

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