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         La mayoría de analistas financieros no tienen la menor duda de que el rescate económico de España es inminente.

         Desde hace ya varios días, en los círculos financieros la pregunta no es si España va a ser rescatada, la pregunat es cuando y por cuanto va a ser rescatada.

          Después de haberse firmado el recate financiero por 100.000 millones de euros, limitado solo a los bancos y cajas de ahorro en dificultades financieras y haberse aprobado en el Congreso la nueva "Reforma económica" impuesta desde Bruselas; no solo no se ha relajado la presión de los inversores sobre nuestra Deuda soberana, si no que se ha incrementado. La ya famosa "prima de riesgo" se ha instalado en los seiscientos y pico puntos y el interés de la Deuda a largo plazo para nuestro país no baja del 7%.

          El diario británico The Guardian publica en su versión online un análisis titulado "El rescate a España es ya inevitable", donde entre otras cosas concluye que: "España está siguiendo el círculo vicioso de Grecia, que comienza con un débil crecimiento y un desempleo creciente y termina con los rescates costosos que hacen más daño aún". Esta es una de esas conclusiones obvias a las que llega cualquier persona con un poco de sentido común. Lo sorprendente, o quizás no tan sorprendente, es que nuestro gobierno no sea capaz de verlo.

          A los mercados o a los inversores no se les puede engañar con tanta desfachatez. Está el precedente de Grecia y de Portugal, que después de dos años no solo no se recuperan, si no que cada vez están más sumidas en el pozo.

          Los mercados tienen claro que en una situación de recesión, lo que no se puede hacer es una "Reforma Económica" basada en recortar el gasto público a base de eliminar inversión y servicios básicos y generales, que por otro lado, son uno de los motores de la economía de un país. Todo el mundo sabe que el gasto que hay que suprimir es el no productivo, las duplicidades (Diputaciones) y organismos oficiales de incomprensible utilidad (Senado), los asesores y empresas paralelas que se han creado alrededor de los organismos oficiales, los inmuebles, espacios y edificios monumentales y faraónicos, pero de nula eficacia dese el punto de vista funcional, etc.

          También es evidente que subir los impuestos generales, que afectan por igual a todas las personas, como es el IVA o las tasas por receta o los peajes en autovías, es otro grave error. Es evidente que en la situación actual hay que subir impuestos; pero hay que repercutir la subida de forma proporcional, de modo que los que más ganen, sean los que más contribuyan.

           En el Economista se ha publicado que "Alemania quiere que España solicite formalmente un rescate de 300.000 millones de euros para solucionar su grave problema de falta de acceso a los mercados".

           Así pues se confirma nuevamente que cuantas más veces niega nuestro ministro de Guindos que no se va a hacer algo, más cerca esta nuestro gobierno de hacer justamente eso que tan rotundamente niega nuestro ministro.

           La credibilidad del Sr.Rajoy y su gobierno es absolutamente nula, no solo en España, si no también en Europa.

           Con un gobierno tan poco eficaz, es comprensible que en Europa estén deseando que se solicite el rescate y lo más probable es que entre las condiciones que se pacten se incluya la exigencia de un cambio general de ministros que serían sustituidos por "tecnócratas" o profesionales financieros. Desde luego mucho peor que los actuales ministros, no lo van a hacer.

           El problema del rescate está en las codiciones que se nos quieran imponer.Y en eso debemos de exigir como pueblo soberano que se nos expliquen con claridad y que se nos consulte si estamos dispuestos a aceptarlas. Creo que es hora ya de que este gobierno se entere que la legitimidad que se les dió en las urnas, la han perdido desde el momento que han incumplido reiteradamente sus compromisos electorales. Desde luego la solicitud del rescate de España, por parte de nuestro gobierno, sería el punto y final de dicha legitimidad.

          Así pues, posiblemente fuera una buena solución que se solicitara el rescate, se definieran sus condiciones y se abriera un debate electoral para que por una vez los españoles podamos decidir sabiendo lo que nos jugamos y lo que nos va a costar.

          

           

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