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LA REPUTACIÓN Y SU MANEJO

LA IMÁGEN PÚBLICA O LA REPUTACIÓN

 

LA REPUTACIÓN Y SU MANEJO: ¿QUÉ ES LA REPUTACIÓN?

La Real Academia Española nos ofrece la siguiente definición del concepto:

  1. OPINIÓN o consideración en que se tiene a alguien o algo.
  2. Prestigio o estima en que son tenidos alguien o algo.

LA REPUTACIÓN se basa, pues, en la OPINIÓN creada acerca de un individuo. Esta es personal y subjetiva debido a que se basa generalmente en muy poca información que dispongamos de él. Al desconocer muchos datos de la persona, la reputación puede ser equivocada. Es más, muchas personas no suelen mostrarse tal como son en realidad ni lo cuentan todo tampoco. Por tanto, la reputación es solo un acercamiento a lo que podría ser alguien o, lo que sería lo mismo, cómo quiere que la veamos. Es, muchas veces, una imagen abstracta e irreal. Para poder formarse una opinión, es necesario conocerla más a fondo. Ello se consigue normalmente a lo largo de varios años. De ahí que nos cuesta mucho esfuerzo, trabajo y tiempo crearnos la reputación deseada. No obstante, cualquier reputación es fácil de destruir y para ello no se precisa ni de la cuarta parte del tiempo que nos costó construirla.

Para poder opinar acerca de alguien, es imprescindible contar con un mínimo de conocimiento de él o ella y de su entorno. Si este conocimiento previo nos falta o es incompleto, debemos evitar emitir un juicio sobre la persona en cuestión. Es importante, porque podríamos partir desde la ignorancia y emitir un juicio equivocado sobre la persona y dañar su imagen al esparcirlo antes de tiempo. Es muy fácil hablar desde la ignorancia.

LA REPUTACIÓN Y SU MANEJO

LA REPUTACIÓN ES LA IMÁGEN CREADA alrededor de una persona mediante dedicación y esfuerzo durante mucho tiempo. Cada uno crea su propia imagen que desea transmitir a los demás, siempre y cuando nos importe cómo nos vean los demás o lo que opinen de nosotros. A muchos les importa la opinión de los demás, aunque también existen personas fuera de línea y se comportan sin prestarle atención a la imagen o la reputación.

En cambio, también hay personas a quienes les gusta desacreditar a otras personas. Ocasionalmente tiene fijación por alguien en concreto y, bien sea por celos, bien por pasatiempo o maldad, quieren dañar la reputación de ciertas personas e intentan, en un esfuerzo vano, cambiar la opinión pública sobre una persona en concreto. Una vez conseguido su finalidad, es decir, una vez desacreditada, sienten primero una satisfacción seguida de la pérdida de interés en su víctima y se buscan otra nueva.

Este tipo de personas, en su esfuerzo por dañar la imagen de otras personas, no suelen darse cuenta del mal que producen hasta sufrir ellos en carne propia los resultados de su comportamiento. Todo en la vida regresa a uno mismo como el búmeran y, finalmente, quedan desacreditadas. Pero, mientras tanto, obtienen la satisfacción de maltratar a las demás personas.

Estas personas suelen ser normalmente insatisfechas con su propia vida malograda y sin sentido, además de aburrida. Suelen ser infelices y no tener metas por las cuales luchar. Por tanto, tampoco le desean la felicidad a los demás. Este comportamiento de desacreditar a los demás dañando su imagen pública y reputación parte desde un sentimiento de celo y nace desde la propia ignorancia. Son personas incapaces de tomar las riendas de su propia vida para crearla según una imagen que desearían tener.

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