decepción

Renuncio y regreso cuando me vaya mal

Tenemos muchos ejemplos de personajes famosos, sobre todo en esa fauna que aglutina el arte, las bambalinas y la farándula. En otros segmentos de la sociedad que tiene que ver con el arrastre de fanáticos alrededor de una personalidad en particular, sin entrar en detalles si es válido tal fervor entre sus admiradores o fans.

En un momento dado alguno de estos personajes cree llegada la hora del retiro por cansancio propio o el de sus seguidores. Se teje alrededor de ellos toda una parafernalia de presentaciones y ceremonias suntuosas, unas más efervescentes que otras, según la categoría del personaje en cuestión o de su arraigo en el colectivo que lo admira. Luego de algún tiempo, meses o años hacen su reaparición con bombos y platillos, pidiendo disculpas a sus fans por haber cometido el error de creer vivir sin el fervor de la multitud.

Los ejemplos están por doquier, esa misma táctica la observamos en disimiles de amantes, que prevalidos de una frialdad de hielo, planean al detalle el adiós “definitivo” a sus parejas. Para luego regresar tiempo después con el rabo entre las piernas a rogar perdón y el reenganche ipso facto con todos los beneficios incluidos a los cuales había decidido renunciar voluntariamente.

¡Por favor perdóname, no lo volveré a hacer! Esta es una de las presentaciones favoritas, llena de frases de arrepentimiento, que pretenden conmover al corazón más endurecido por, el dolor, la decepción y la rabia que ellos mismos propiciaron con su conducta irreflexiva. Pero; quien ceda a sus peticiones y arrepentimiento, pensando que esta vez sí contraerá el compromiso de emprender el camino a la felicidad, pierde de vista el hecho de que tal reversibilidad puede dar inicio al juego de pimpón en lo cual terminan muchas relaciones.

dolor y decepción

Es un proceso que puede desembocar de no poder vivir juntos, ni llegar a romper definitivamente. Cuando decidas romper una relación del corazón, hazlo luego de haberlo pensado bien, antes de convertirlo en palabras. Una relación basada en el puro deseo, la negación de la realidad y un mecanismo recurrente, que se cimente en el viejo adagio “más vale malo conocido que… por conocer. Hacen una perversa combinación destinada a mantener el vínculo patológico.

Debemos recordar que el adiós del corazón debe ser producto de un pensamiento responsable y serio antes de convertirlo en acción. De no ser así; sería mejor postergarlo, hasta que se hayan agotado todas las vías de solución a los problemas, Si los seduce la idea de hacerlo reversible aténganse a las consecuencias.

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