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Para saber más de las células.

El investigador Jonas Frisen, trabajo sobre una pregunta, si no habría algo parecido a un marcador natural, o lo que es lo mismo, lo más parecido a un reloj universal que midiera exactamente el tiempo que ha estado viviendo una célula.

Este investigador se inspiró en las dataciones arqueológicas, que usan un reloj muy fiable, la radiactividad.

Si los núcleos de los átomos radiactivos se desintegran a una velocidad bastante constante y, si ya se conoce la proporción de una sustancia radiactiva que había en el origen, cuando se formó la célula, es por lo que se puede calcular la edad de ésta midiendo la cantidad de radiactividad que presenta en la actualidad.

Todo tiene un proceso y para calcular la edad de una célula hay que estudiar su ADN, ya que el resto de las moléculas celulares se están renovando constantemente, pero el ADN siempre permanece estable.

Sepamos que el ADN de una célula que se originó en el momento de su nacimiento y, cuando su célula progenitora lo replicó, y esta dura hasta su muerte.

Así es que el ADN es la salvaguarda de la vida celular, y el patrón a partir del cual pueden regenerarse el resto de moléculas celulares cuando se agotan, y por ello es la principal causa del temido envejecimiento celular que son los daños en el ADN.

Para saber como esta proporción ha ido descendiendo en la atmósfera de un modo constante, se ha podido calibrar midiendo el carbono 14 en cada anillo anual de los pinos de Suecia, la proporción de carbono radiactivo en el ADN es un indicador fiable de su edad.

Los resultados de aplicar los estudios a las células humanas han sido muy interesantes, que se muestran que nuestro cuerpo tiene una edad media de entre 7 y 10 años, a pesar de que nosotros tengamos varias décadas más.

La cosa esta en que la mayoría de las células se renuevan, pero los ritmos de renovación son muy dispares.

Es muy interesante saber que las células que menos viven son las que están sometidas a un mayor desgaste.

También que las células que recubren el interior del sistema digestivo, son las que están sometidas más al ataque constante de los ácidos y enzimas digestivas, estas viven una media de 5 días, aunque el resto de células del sistema digestivo viven más de 15 años en promedio.

Las células de la capa externa de la piel, que resisten las agresiones del medio exterior, duran unas dos semanas, ya que el polvo que respiramos está en buena medida formado por las escamas que se nos desprenden.

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