Remedios populares para las HEMORRAGIAS NASALES

Para los niños que sin motivo sangran frecuentemente de la nariz lo más efectivo es darles té de ortigas dos o tres veces al día (echar 2 o 3 cucharadas grandes de ortigas secas en un vaso de agua hirviendo y dejar que repose durante 15 minutos).

Los remedios naturales para detener el sangrado de la nariz son muy numerosos. En Inglaterra y Escocia se suele anudar una cinta roja alrededor del cuello, en la cual se han hecho previamente varios nudos. Generalmente se recomienda aplicar agua fría en la nuca o un trozo de metal frío, como por ejemplo la hoja de un cuchillo de cocina.

Un remedio rumano para quienes sangran de la nariz con demasiada frecuencia: batir una clara de huevo, añadirle agua de rosas y alabastro en polvo. Empapar un trozo de lino en la mezcla y aplicarlo en las sienes dos o tres veces al día.

El jugo de ortiga detiene rápidamente las hemoragias nasales. Tomar un puñado de hojas de ortiga tiernas y extraerles el jugo. Empapar con él un trocito de algodón e introducirlo en la ventana de la nariz que sangra.

Presionar con el dedo entre el labio superior y la encía, justo debajo de la nariz. Este método tiene diversas variantes. En algunos lugares de Estados Unidos se dice que hay que doblar varias veces un trocito de papel marrón (el que se usa en las tiendas para envolver los alimentos) y que la presión debe ejercerse con ese papel doblado.

El consejo médico más usual para detener el sangrado de la nariz es presionar con el dedo la ventana que sangra para mantenerla cerrada, mientras se tiene la cabeza ligeramente inclinada hacia delante.

 

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