fotografia

Dos recipientes de cristal unidos con un pequeño orificio que regula la caída de la arena de la parte superior llenando la parte inferior, lo que permite medir el tiempo. Su disposición hace posible invertirlo y contar el tiempo nuevamente. De incierto origen, se cree que lo introdujo en Europa un monje de la Catedral de Chartres de Francia y en el siglo XIV se hicieron muy populares sobre todo para medir el tiempo en el mar. Se utilizaron para medir las misas, para la cocción de alimentos, para medir conferencias y sermones, etc.

fotografia

A medida que el reloj mecánico se fue introduciendo estos relojes perdieron interés, no obstante, se siguieron fabricando ya que resultaban más baratos y fáciles de manejar por lo que ha resultado un utensilio que se ha resistido en desaparecer. El reloj de arena más antiguo que se conoce se puede contemplar en el Museo Británico de Londres. Muy famoso también es el reloj de arena de Carlomagno y los que pertenecieron a Enrique VIII de Inglaterra.

fotografia

Aunque estos relojes ya no se usan de forma general hay algunas instituciones como las Cámaras del Parlamento de Australia que conservan tres relojes de arena para dividir los tiempos en ciertos procedimientos. En la historia de muchos países aparece el reloj de arena como un símbolo del paso del tiempo y aparecen también grabados en lápidas mortuorias. En alquimia también aparecen como símbolo de lo efímera que es la vida y en algunas banderas de piratas aparecía grabado un reloj de arena para infundir miedo a los barcos como señal de que ya había llegado su hora.

fotografia

Cuadro "Vanitas", naturaleza muerta de Philippe de Champaigne, pintor francés que hace meditar sobre lo efímero de la existencia humana y la certera seguridad de la muerte.

fotografia

fotografia

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: