Relato: el Joven escritor: empieza el sueño

 RELATO: JOVEN ESCRITOR: EMPIEZA EL SUEÑO

Estaba encerrado en mi habitación, escuchado música clásica y escribiendo un relato para el periódico local. Me sentía de lo más motivado y entusiasmado al empezar mi gran sueño, pensaba que a los lectores les encantaría y de allí llegaría al estrellato como mejor escritor del mundo y ¿por qué no? del universo entero.

Era una persona muy soñadora y con mucha fortaleza, pero al igual que tenía mucha fortaleza me venía a bajo cuando algo no me salía bien, y bueno, la verdad es que creo que solo se me da bien escribir relatos y aun así tampoco lo se, ya que nadie había leído mis relatos antes, pero me gustaría ser algún día escritor famoso, con mis 19 años aun me quedaba mucho camino por recorrer.

De pronto, dejé de escribir, dejé el bolígrafo en la mesa, apagué la música, cogí el folio y lo levanté con una sonrisa de oreja a oreja y empecé a chillar -¡Terminé! ¡Al fin, terminé!

Miré el reloj y no lo pensé dos veces, que daban unos pocos minutos para que abrieran la imprenta. Cogí una bandolera, metí el relato en la bandolera, corrí a por las llaves, abrí la puerta, salí, cerré la puerta rápido con llave y me fuí corriendo hacia la imprenta, que estaba a dos calles de mi casa.

Cuando llegué a la puerta, aun ponía cerrado. Miraba el reloj y veía que ya se habían pasado cinco minutos de la hora que deberían de abrir. Yo cada vez estaba más nervioso y no podía estar quieto, mientras que estaba esperando en la puerta, me movía de un lado hacía el otro y con la respiración acelerada cada vez más.

Relato: el Joven escritor: empieza el sueño

Hasta que cuando se pasaron diez minutos más llegó un hombre por detrás mío para abrír la imprenta.

El hombre se quedó mirandome de arriba a bajo, era un hombre de unos cincuenta años, algo robusto y con gafas parecian sacadas de una películas de los años ochenta.

Y con tono más bien borde, me preguntó -¿Qué quieres?

-Perdona señor, le traigo un relato, por si me lo podrías publicar en vuestro periódico-. Le conteste educadamente.

-Primero debo de leerlo y te diré: si o si te vas para casa.

La verdad es que el hombre no me caía del todo bien, era un poco capullo.

Me indicó donde estaba su oficina para que pudiera esperarle allí, mientras el se pondría hacer algunas cosas.

Y yo mientras le esperaba, más nervioso estaba, me sudaban las manos y el corazón me iba a mil por hora, no paraba de mirar el reloj y solo había pasado un minuto y parecía como si fuera pasado media hora.

Al cabo de unos veinte minutos, el hombre entró por la puerta y me dijo -Disculpa la espera, es que tenía cosas que hacer. Pero bueno, no esperemos más tiempo, enseñame ese relato que decías que tenías.

Me sorprendió que el hombre no se andara con rodeos y sin presentaciones ni nada, le entregué mi relato.

Relato: el Joven escritor: empieza el sueño

Él se puso a leerlo de arriba a bajo y volvío a releerlo.

El hombre quitó la vista de la hoja, me miro fijamente con cara seria y me dijo -Lo siento mucho pero no publicaremos este relato. Si es que se puede llamar relato. No nos interesa.

La cara que se me quedó después de escuchar eso no se puede ni describir, fue un golpe demasiado bajo para mí. Se había roto mi sueño en mil pedazos.

A la mañana siguiente, me desperté sobre las siete de la mañana y al ponerme al mirar el techo recordé la frase que me derrumbó por completo. Pero en el fondo, muy en el fondo, me sentía bien, algo me decía que no era el fin del mundo. Era la primera vez que enseñaba un relato a alguien y sentía como que el primer paso ya estaba dado y que no me desviaré del camino que he decidido tomar. Mi sueño algún día se va a cumplir.

Relato: el Joven escritor: empieza el sueño

Espero que os haya gustado este relato: el joven escritor: empieza el sueño.  

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