Relaciones de pareja un espejo en que mirarnos

Es raro por no decirlo de otra manera, que nuestras relaciones de pareja son más bien un espejo en el que mirarnos. Entendiéndose que lo que está en nosotros se refleja en los demás. Lo que no nos gusta, lo que sí, en esta situación; la otra parte inconscientemente se convierte en guiá, enseñándonos fielmente lo que necesitamos reconocer, lo bueno, lo malo, equilibrar o mirar de una forma amorosa.

Cuando se suscita un problema en la pareja, donde el o ella hace que nos disgustemos, nos sentimos agredidos y sentimos como si nos estuvieran presionando adredemente, esa presión representa factores sensibles que nos perturban pero; no perdamos de vista que esas sensaciones son propias, en realidad somos nosotros quienes estamos obligados a asumirlas y no la otra parte.

Es necesario ver la relación de pareja como una oportunidad de crecimiento y de evolución en lo particular, entendiendo que cuando superamos una dificultad, se nos presenta una posibilidad cierta de sanar algo que ya teníamos pendiente en nuestro camino a seguir aprendiendo.

Al emprender el viaje del conocimiento interior y sumergirnos en el, nos estamos acercando, conectándonos con, nuestra Guía íntima, ese conocimiento propio que está acendrado en nosotros. Desde ese instante nos podemos mirar desde un punto de vista más racional y, estar mejor unidos a lo que nos muestra nuestra relación de pareja, acerca de nosotros.

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La relación de pareja que nos ofrece

Gracias a nuestra sabiduría innata (Interna), es que tendremos una nueva forma de reconocer las posibilidades reales de aprender que nos ofrece la relación de pareja, avanzando positivamente en la espiral de evolución que la relación nos puede brindar.

Sucede que, en el momento en que se haga patente la necesidad perentoria del otro para ser felices nuestro poder se esfuma. Le estamos regalando la facultad de dispensarnos la felicidad, un instrumento valioso que no es de su propiedad, dando por descontado que le será imposible sostenerlo en el tiempo, con la seguridad que en algún momento el o ella lo desperdiciarán.

Sabemos que a veces le exigimos a los demás el amor que no somos capaces de darnos a nosotros mismos. Es utópico cimentar una relación donde, la propia felicidad dependa de otro, auspiciando situaciones ilusorias que no se cumplirán, que de hecho nos garantizan, desilusiones, frustraciones e infelicidad.

Debemos obligarnos a recomponer la conexión con nosotros mismos, a volver a tomar el compromiso original con nuestras vidas, felicidad y, empeñarnos en una relación de pareja para compartir, crecer y disfrutar. La clave del amor es; primero amarnos a nosotros mismos, para luego extender, prolongar, ese amor que reside en nosotros a nuestra pareja para construir el amor real.

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