Cuando las relaciones ilícitas (infidelidad) son descubiertas

¿Cuando la relaciones ilícitas (infidelidad), son descubiertas que sucede? Generalmente pasa que el ser humano se transforma en acusador, acusado, juez y jurado y furioso abogado defensor. En el otro lado la amante aduce; “ese matrimonio se estaba cayendo a pedazos, había naufragado antes de que ella hubiese llegado”. En la otra esquina, la esposa acusa a la amante de ser culpable por destruir su familia y, por si esto fuera poco el público (sociedad), acusa a ambos; a una por meterse de cuña entre la pareja y la otra por pusilánime aguantando a su pareja infiel… Sin dejar de lado que se encuentra presente, el padre amante, traicionero, infiel, traidor con todo y juramentos.

Lo paradójico es que; cada parte espera una solución justa, al final; todos son perdedores. Queda solo, una amante abandonada, una esposa herida, llanto, ofensas, dolor, un garrafal desperdicio. Unos años gloriosos tirados al basurero, quizás unos hijos que crecerán sin uno de los padres, generándoles traumas, amarguras, motivadas por la inconsciencia de un miembro de la pareja, una madre o un padre que perdió la confianza de su cónyuge.

Tal vez sea el amor la expresión, más legítima y sublime del ser humano y, que no puede estar sujeta a limitaciones o convencionalismos, sin embargo; existen los principios, el respeto a los demás y a nosotros mismos, ética, en el entendido que son cualidades insoslayables para el ser humano que se respete. Cuando nos permitimos tener una (un) amante, estamos faltando a esos preceptos que hemos mencionado antes, con el agravante que estamos provocándoles un sufrimiento a personas de nuestro afecto, a lo mejor por “buscar en otra fuente una satisfacción ilícita”. Algunos de ustedes dirán que acá abrían otras consideraciones que hacer. Seguramente así es, pero ahora este no es el caso…

infidelidad

Un eufemismo mi felicidad

Meditemos; cuando nos enamoramos de una persona casada, no solo nos estamos haciendo daño a nosotros mismos, sino a varias otras personas que están involucradas aún sin saberlo, en lo que llamamos eufemísticamente “mi felicidad”. Nuestra felicidad es solo de nosotros, los demás no tienen la fórmula de ella. Cuan importante es el deseo de nuestra felicidad pero, ello no debe privarnos de ignorar que esta situación tiene dos vías a saber: ¡Cuando provocamos sufrimiento y dolor en otras personas, en algún momento esta situación puede revertirse y ser nosotros los que suframos llanto y dolor, por engaño e infidelidad!

Hay una fórmula para los amantes sin diferencia de género; masculino o femenino. No te dejes engañar, no dejes que te desvaloricen tu dignidad, mereces que donde quiera que andes, lo hagas siempre con frente en alto, al lado de tu hombre o mujer si este es el caso, anunciándole al mundo que eres amado (a), con una sonrisa plena en tu cara. Vales demasiado para ser segundo (a), el otro (la otra). No vale la pena ser diversión de nadie. Casi con seguridad este (a), tendrá una familia a la que no tiene intención de renunciar.

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