Las relaciones a distancia son algo bastante nuevo, algo que nos ha traído el avance tecnológico, las nuevas comunicaciones y los vuelos intercontinentales. Antes viajar era un lujo y en muchos casos una necesidad para ganarse la vida. Ahora viajar es algo importante para poder comprender el mundo en que vivimos, aprender idiomas imprescindible, coger un avión necesario y chatear por Internet inevitable.

Es entonces cuando sucede el gran misterio, ese encuentro fortuito con otra persona, ese intercambio emocional que es el amor. Es entonces cuando te dices: ¿quién me habrá mandado a mí quedarme pillado por una australiana, brasileña, japonesa o esquimal? Pero ya es demasiado tarde, empiezas a chequear compulsivamente el precio de los vuelos, los visados y esa infinidad de obstáculos que antes eran cosas ajenas a ti y ahora suponen una barrera infranqueable para alcanzar tu media naranja.

Yo nunca me creí eso de la relación a distancia, y si no que se lo digan a los que se van con la beca  Erasmus, ahora le llaman la beca Orgasmus. Cómo vas a mantener una pareja hablando por Internet, chateando en el Messenger y subiendo fotos al Facebook. Pero en cuanto menos te lo esperas ahí estás tú, analizando cada palabra pixelada que te llega, un beso cibernético o un hug electrónico. Incluso hay parejas que se conocen por el Chat, y cada vez más. Eso aún no me ha pasado, pero visto lo visto…

Y después lo mal que se pasa cuando te pones a teclear. Qué me querrá decir con “es maj@ ;-)”, o “hoy he salido de marcha y no me acuerdo ni de lo que hice xD”, se te pasan mil cosas por la cabeza y ninguna buena. Luego está la tipo ultimátum: “estábamos tod@s mis amig@s con su pareja menos yo:-( , cuándo vienes?”.

Es recomendable mantener un contacto casi diario y una gran dosis de paciencia para mantener este tipo de relaciones, y cómo no, intentar estabilizar la relación viviendo en el mismo sitio cuanto antes.

Las sorpresas esporádicas no están nada mal para sanear la relación, mandar cartas por correo postal (que sigue existiendo aunque algunos no lo sepan), flores a domicilio (hay empresas que se dedican a eso), o incluso el viaje sorpresa apareciendo en su casa de repente tras un vuelo de 6 horas. Para este último hay que estar muy seguro de la fidelidad de la pareja, conozco gente que va queriendo dar una sorpresa y al final es el que la recibe, ya me entendéis…

Personalmente me ha caído la breva de enamorarme de una china, ahí es nada, países lejanos, culturas diferentes y el idioma ni te cuento. Conocer a su familia fue una odisea, pero aguantar la presión de no ser chino no tiene precio. Se sufre mucho no sabiendo cómo hay que comportarse, qué hay que decir e imaginando qué esperan de ti.

Es muy bonito y romántico eso de mezclar culturas diferentes, aunque a veces poco práctico. Siempre dirán que el amor es ciego, que no entiende de edad, de razas ni de género. Pero lo que es seguro es que el amor no te compra un billete de avión ni te paga un curso de idiomas.

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