en el cielo

La primera vez que escuché la palabra Reiki, me quedé fuera de la conversación, puesto que no sabia de que se trataba y ni mucho menos habia oido nunca esa palabra, que me parecia sacada de algún viejo libro Oriental, como otras tantas.

Pero como mi curiosidad es mas elocuente que mi conocimiento, me puse a investigar acerca de la palabra y a que se referian cuando decian !sesiónes de Reiki!.

Como es habitual, cuanto mas indagas en algo, parece crearse un Cosmos magnético, el cual atrae por si solo, un sinfín de información.

Personalmente, puedo decir que desde mi infancia, siempre me atrajo todo aquello que era diferente a la educación convencional y tradicional. Y no fué demasiado difíci relacionar al Reiki (que parecia estar de moda) y estaba en boca de mucha gente, con la quizás pasada de moda o desactualizada imposición de manos, que si conocía desde hacía tiempo.

Una vez informado del tema, me decidí a hacer el primer curso Reiki I, con una instructora que me recomendaron, por sus buenas habilidades y curaciones.

El curso o mas bien semi-curso, puesto que tan solo fueron 4 horas, de las que las dos primeras eran introductorias, me pareció interesante, como todo lo diferente me atrae. O sea que salí del piso de la Terapeuta, muy inspirado ya que habia recibido mi primer Símbolo de Reiki (el KORIKI) y las supuestas alineaciones que deberian abrir mis facultades especiales de mi Subconsciente.

Como es de esperar, empecé practicando con familiares y amigos, ahora ya como iniciado en el Reiki.

Me sentia bien y era muy estricto en cada sesión, pero yo no totaba nada especial. Tan solo un ligero aumento de la temperatura de mis manos.

Los receptores, tampoco decian notar nada fuera de lo común. Por lo que empecé a pensar y pensar, que es lo que hacia mal, pero por mucho que pensé, la única conclusión a la que pude llegar, es que claro con el Reiki I no era suficiente. Por lo que cursé el Reiki II.

Este segundo curso (también de unas 4 o 5 horas), fué algo mas práctico y recibí 3 símbolos mas y otras tantas alineaciones.

Bravo pensé, ahora si estoy preparado para Sanar a las personas, puesto que tengo el Reiki II y con una energía especial.

Me puse de nuevo manos a la obra y esta vez con mis primeros pacientes (no familiares) a los que vendia mi excelente formación de Reiki II.

Pero para mi decepción, seguia sin notar nada de nada. Aunque algún paciente me dijo que muy bien, yo seguia pensando y pensando y retroalimentando mi dececpción.

Finalmente en otra de mis sesiones y no demasiado motivado, empecé mi sesión a una paciente, pero algó pasó y en vez de Pensar y Pensar, solamente empecé a Sentir, a Sentir como una Energía se canalizaba a través de mi, de una forma especial. Así mismo, la paciente empezó a llorar en silencio, pero yo solo me dejaba llevar por ese Torrente casi Mágico de Energía que ahora si parecia estar fluyendo a través de mi.

Terminada la sesión, la paciente, solo me dijo unas palabras;

- Eres un Angel, he notado una vibración preciosa que ha envuelto todo mi cuerpo y me siento recargada.

Para mi, eso fué suficiente como para darme cuenta de que en cuelquier Terapia que se aplique, nunca debemos Pensar, Solo y tan solo debemos Sentir, porqué ese es el Camino.

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