Senado dio luz verde al debate, pero los republicanos ya anunciaron obstáculos.

La reforma de salud impulsada por Barack Obama sufrió su primer revés. El Partido Republicano anunció que se opondrá a los cambios estructurales en salud y para ello implementará una nueva estrategia.

Lo que en principio parecía un triunfo político de Obama, tras conseguir este fin de semana luz verde para que el Senado estadounidense discuta la reforma sanitaria que pretende impulsar, podría convertirse, sin embargo, en uno de los más ácidos debates políticos de los últimos tiempos en Estados Unidos.

Inmediatamente después de la votación en la que los demócratas consiguieron los 60 votos mínimos para discutir el proyecto, los republicanos anunciaron su negativa para avanzar en la línea que pretende la administración norteamericana.

Por intermedio del senador por Kentucky y líder del Partido Republicano, Mitch McConnell, advirtieron sobre las dificultades que se avecinan. "Basta mirar las recientes actividades parlamentarias en el Senado: en el Congreso anterior nos llevó siete semanas la creación del Departamento de Seguridad Interna hace algunos años y ocho semanas un proyecto de ley de energía. El Senado no hace las cosas demasiado rápidamente", señaló McConnell.

En la misma línea, el representante de Texas y correligionario de McConnell, Kay Bailey Hutchison, calificó la iniciativa de Obama como "una ley terrible" y un "desastre para nuestro país".

Las medidas anunciadas por la oposición apuntan a prolongar la batalla por la reforma hasta el próximo año, con la esperanza de que las elecciones previstas para 2010 obliguen a los senadores demócratas electos en estados conservadores a cambiar de posición.

Entre los puntos más controversiales del proyecto destaca la implementación de una alternativa pública de cobertura de salud para competir con las aseguradoras privadas. El costo de este sistema, estimado en unos 848 mil millones de dólares hasta 2019 es el que más críticas suscita entre los detractores de la reforma.

Se espera que el debate comience el 30 de noviembre, después del festivo de Acción de Gracias. Las discusiones se prolongarán como mínimo por espacio de tres semanas.

Fuente: Altonivel.com.mx

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