REFLEXIONES PERSONALES.

 

En el mundo en el que yo vivía no había espacio para lo fantástico, para lo que no tuviera una explicación razonable, porque no había leído ningún libro que pusiera al descubierto el fantástico universo de la fantasía, por eso mi mundo era sombrío, carecía de importancia y no había lugar para soñar con ser escritor. Pensaba que solo se debía escribir sobre temas reales y por eso, no me atrevía a dejar volar la imaginación más allá de lo realmente posible. Además, me atemorizaba el que dirán. Creo que ese fue uno de mis mayores errores cuando comencé a escribir. Estoy seguro que a otros también les a sucedido lo mismo cuando empezaron a dar los primeros pasos en el campo de la escritura. Tenían temor de la crítica.

 Sabemos que, en algunos casos, el condimento esencial para que una historia sea agradable al leerla, es lo desconocido. Se  logra un paso importante cuando los soñadores se acercan a lo desconocido, forzando a su imaginación a ir más allá de lo  posible. Ese atrevimiento es el que nos falta para que nuestros escritos puedan cobrar vida, pero nuestros prejuicios han limitado de alguna manera nuestra creatividad. Si nos despojamos de esos prejuicios, creo que seremos capaces de recrear el vivir con historias fantásticas.

Los escritos de otros nos invitan a escribir, pero a veces nos sentimos incapaces, y nos conformamos con el gris oscuro que  rodea nuestro mundo. Yo no estoy dispuesto a quedarme influenciado por ese mundo oscuro, limitado por mis propios prejuicios. Lo digo entusiasmado porque luego de leer algunos libros de más fantasía que mis historias, sé que también puedo escribir, como muchos de ellos,  las fabulosas leyendas que he escuchado,  para que no se queden como muchas, en el olvido, porque son importantes, porque son creación de los habitantes de nuestra región.

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: