vino barato

Recuerdos con vino barato.

_Mi abuelo fue uno de los primeros en llegar a la población_ me contaba Don Marcial o "El Ministro" como le dice la gente, durante una de esas reuniones nocturnas en uno los recovecos del barrio.

Él trataba de hacer memoria mientras nos maltratábamos con una caja de un vino tinto barato, que había agarrado un dulzor inexplicable después del tercer vaso. Apenas terminaba de tantear un sorbo, seguía solemne con su relato de los tiempos antiguos” que yo intentaba seguir entre medio del bullicio de las otras conversaciones de fútbol y "tallas" que había simultáneamente en el lugar.

_ ¿Sí o no vecino? _ ¡Sí Ministro! _ le respondió alguien que ni siquiera sabía lo que le había preguntado, pero que daba fiel sustento a su historia. Me habló de vegas y plantaciones de papas, tomates y cuanta cosa pudo recordar, que ya no eran muchas por los efectos del tinto. Eran otros tiempos, sentenció. Pero con su nostalgia de viejo y sus enredos de borracho, me siguió hablando de potreros en donde ahora se asientan las viviendas, de vacas, caballos y otras clases de animales que corrían sueltos por las vegas en otros años, años de hombres duros de rostro surcado y manos terrosas, anécdotas de vidas antiguas, de saberes olvidados y de cosas ciertas, antes ciertas, ciertas cuando las calles eran de tierra o cuando no había calles. A fin de cuentas, es la biografía de la “pobla”, la memoria sostenida en la palabra, en el relato, y casi como una acción inconsciente las personas van haciendo su propia historia como queriendo sujetar el tiempo y superar el olvido.
Al final Don Marcial como siempre, termino hablando de su hijo y del futuro que éste tenía como futbolista, pero esa ya es harina de otro costal.

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