Recuerdos de niñez y mocedad, es la autobiogradia de Unamano, de sus primeros años en la protagonista absoluta de la obra: la villa de BILBAO.

Para aquellas personas que como Unamuno, la villa de Bilbao, es referente de nuestra niñez y adolescencia, este libro es la mágica visión de un lugar conocido y querido, y las andanzas del niño y joven Unamuno transcurren en lugares que nos son reconocibles a todos aquellos que vivimos en Bilbao.

Comienza Unamuno hablándoos de hechos que conoce por la historia familiar como las circunstancias de su nacimiento, y el recuerdo borroso de su padre que murió antes de que el escritor hiciera los seis años.

Su primer colegio, que no escuela, donde aprendió las primeras letras y lecciones de urbanidad, regentada por un maestro de la vieja escuela y por sus manos paso medio Bilbao de la época. Como niños en vez de usar las monedas de los mayores usaban como estas los santos o figuras de las cajas de fósforos, y con ellos se apostaba, se compraba y pagaba.

Los niños de Bilbao disfrutaban del campo y del verde en la villa en el llamado Campo Volantín, que además ofrecía el aliciente de los barcos de la ría, o a las campas de Bolueta, donde los bichos y plantas ofrecían a los inquietos niños.

El cambio del autor de la niñez a la juventud fue marcado por dos sucesos uno que entra dentro de los avatares normales de la vida, que fue el cambio de estudiante de colegio al instituto, y el otro el bombardeo de Bilbao de 1874, que por extraordinario difícil de borrar de la memoria.

El comienzo de una época que trae el cambio de enseñanza, el pantalón largo y el uso del reloj, pero aun y mas importante la edad del pavo, y el interés por las chicas. De cuando se empiezan los estudios de cosas serias y de mayores. Las vacaciones de verano, que entonces eran en Deusto, junto a la ría y su frescor, lugar de imaginación y aventuras.

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