La historia de la humanidad contiene muchísimos misterios aun no resueltos e ignorados, entre ellos se encuentran increíbles hallazgos prehistóricos que contradicen el diagrama tradicional de la evolución de nuestra civilización, la cual nos estaría diciendo que lo que hoy inventamos no solo estaba inventado sino que además, otras civilizaciones desaparecidas poseían tecnologías muy avanzadas a las nuestras.

También se contradicen teorías sobre nuestro origen, ya que muchas culturas nos indican que no somos de un origen cien por cien terrestres y que somos descendientes de aquellos Dioses del olimpo que llegaban en su Carruajes de Fuego bajando desde las estrellas... La idea que nos hemos hecho de la humanidad primitiva cae por su base cuando nos enfrentamos con algunas de sus creaciones. ¿De donde salieron artefactos tecnológicos de hoy, en ruinas que tienen miles de años? ¿Fueron las civilizaciones perdidas de la Atlántida, Mu y Otras los verdaderos orígenes de la raza humana?

¿De donde saco Pire Reis un mapa satelital del planeta en el siglo 15? Las líneas de Nazca: ¿Eran signos de aeropuertos estelares?

Nuestro hogar esta lleno de misterios de un pasado que tal vez sea nuestro futuro...

 

Recuerdos de otra humanidad

Extraños seres cubiertos de no menos extraños vestidos aparecen en las pinturas que decoraban los hábitats primitivos; lo que da lugar a todo tipo de hipótesis. En la tumba de Heluán (Egipto) fue hallada esta lente milenaria. Su fabricación, estiman los expertos, no hubiera sido posible sin una tecnología muy parecida a actual.

¿Quienes esculpieron, cómo y por qué, los colosos que tanto abundan en el continente americano?

En las esculturas del Nuevo Mundo está presente siempre el dominio de otros hombres llegados de las estrellas. El agrado tecnológico alcanzado por nuestra civilización no nos permite ya observar los vestigios del pasado con la óptica del siglo XIX, por lo tanto surgen preguntas emanadas de esta nueva visión:

¿Como interpretar estas viejas estatuillas japonesas?

Extrañísimo casco, extrañas gafas, extraña figura...

Un ser extraño al genero humano. ¿De donde procedía?

Es sorprendente el parecido de esta cabeza esculpida en piedra de varios miles de años de antigüedad con los cascos de nuestros pilotos y astronautas, además de rasgos faciales de dudoso origen humano. Las trepanaciones aparecidas en cráneos muy antiguos y descubiertas en los rincones más dispares del planeta, el de la fotografía procede del ámbito cultural incaico, sugieren la existencia de unas técnicas quirúrgicas, que luego desaparecieron, destinadas a fines médicos o tal vez esotéricos.

Constituyen un enigma, hasta ahora insoluble, que ha generado encendidas polémicas entre los arqueólogos de diversas tendencias.

Disparos Imposibles.

En el museo Antropológico de Moscú. Se puede observar el fósil de un bisonte de 10.000 años de antigüedad con un orificio de bala en el cráneo. Entonces solo nos surge una pregunta: ¿Quien se fue de safari hace 10.000 años con armas modernas? Un cazador de Neanderthal, cazado.

En 1921, el British Museum recibió un cráneo humano, hallado en curiosas circunstancias. Cuando los trabajadores de una mina de cinc de Zambia (antigua Rhodesia del Norte) se dedicaban a terraplenar una colina llamada Broken lilí, y que no medía más allá de veinte metros de altura, encontraron una galería obstruida que desembocaba en una caverna. La cueva estaba abarrotada de restos humanos, y todo daba la impresión de ser aquél un lugar de enterramiento prehistórico.

Pero no se tuvo gran cuidado en la recuperación de los huesos: entre los pocos que llegaron a manos de los paleontólogos, se contaba un enorme cráneo humano de frente huidiza, grandes arcos superciliares y una estructura facial muy brutal y primitiva,de tipo netamente neanderthaloide. Pese a que no se pudo establecer una estratigrafía precisa, la antigüedad de los restos óseos era evidente. Los paleontólogos colocaron al hombre de Broken Hill u hombre de Rhodesia que por ambos nombres se le conoce, en la estirpe filogenética humana, y le llamaron el Neanderthal africano.

Pero estudiando el cráneo vieron dos cosas, una de ellas aparentemente inexplicable: aquel ser, que había vivido quizá hacía un millón de años, había sufrido una enfermedad mental. Y a ambos lados del cráneo presentaba dos orificios de igual diámetro, que dejaron perplejos a los expertos. A juicio del profesor Mair, de Berlín, parecían los orificios de entrada y salida que dejaría una bala moderna.

El enigma que esto planteaba parecía insoluble.

Alguien aventuro una hipótesis en verdad peregrina: ¿Y si el hombre de Broken Hill hubiese sido un fósil superviviente, muerto de un disparo por un cazador moderno?

Esto aparte de ser absurdo; no explicaba, su presencia en una caverna que llevaba cerrada, al parecer, miles de años. Y ante este hecho la Ciencia se encogió de hombros...

El cráneo de Moiá

En Moya (Moia) en Barcelona - España, posee en su museo el cráneo de un hombre moderno: un ejemplar de la raza de Cro-Magnon, que vivió hace seis o siete mil años. Pertenece a un hombre de gran talla y edad avanzada para la época: aproximadamente 1 ,70 m de estatura y unos cincuenta años de edad. Procede, como el resto del esqueleto y otros esqueletos contemporáneos, de la cueva del Tolí, interesante cavidad subterránea recorrida por un curso de agua y que constituyó un albergue humano durante unos cinco mil años, desde los albores del Paleolítico hasta la Edad de Bronce.

Los restos de animales (oso de las cavernas, tigre de dientes de sable, hienas e incluso huesos de rinoceronte lanudo) abundan en ella, junto con restos, humanos. El esqueleto perfectamente conservado, cuyo hueso frontal presentaba una perforación perfectamente circular, que evocaba de inmediato la que produciría una bala moderna. El orificio era completamente circular, por lo que se descartaba que hubiera podido ser causado por una punta de lanza de sílex, que hubiera producido una fractura traumática irregular, estrellada.

El ángulo de penetración del supuesto proyectil causante de la herida era de arriba hacia abajo y ligeramente de derecha a izquierda. El orificio se abría en el hueso frontal y daba directamente al seno frontal derecho en cuyo tabique del fondo no se apreciaba orificio de salida.

Entonces el supuesto proyectil, por lo tanto, debió de quedar alojado en el seno frontal. La ciencia no tiene tiempo para ver detalles.

Hace 7000 años la portación de armas no requería papelerios...

La esfera metálica

En las últimas décadas, varios mineros sudafricanos han hallado numerosas esferas metálicas, algunas de las cuales presentan tres ranuras paralelas alrededor de su ecuador. Pueden dividirse en dos tipos: las primeras, de un metal sólido azulado con manchas blancas, y las restantes, huecas y repletas de un material esponjoso blanco. Según Roelf Marx, director del Museo de Klerksdorp (Sudáfrica), en donde se guardan algunas de estas esferas, los objetos parecen artificiales, pero el estrato de roca donde fueron encontradas corresponde a una era en la que no existía forma de vida inteligente.

"Jamás he visto nada semejante".

El científico señala que los depósitos en los cuales se produjo el hallazgo se formaron por sedimentación hace unos 2.800 millones de años, resultando de ellos un mineral bastante blando en comparación con el de las esferas, ya que su dureza es tal que no puede ser rayada por el acero. El profesor de geología A. Bissehoff, de la Universidad de Potchefstroom, declaró que las esferas eran   de aglomerado de limonita, un tipo de mineral férrico. Para entendernos, una masa compacta de roca redondeada formada por la cementación local alrededor de un núcleo.

La hipótesis de Bisschóff no es coherente con la dureza del metal.

Si las esferas fueran de limonita, un metal relativamente blando, admitirían el rayado mediante el acero, pero las misteriosas esferas parecen infinitamente resistentes. Además, los aglomerados de limonita aparecen en grupos y nunca aislados ni tan perfectamente redondeados. Una de las esferas, como consecuencia de sus ranuras, llamó poderosamente la atención de los nvestigadores. Aunque se admita que las otras esferas sean de limonita, las mencionadas marcas apuntan hacia la acción de una mano inteligente.

El hipotético autor habría vivido hace unos 2.800 millones de años, fecha correspondiente al depósito donde fue hallada.

Pisadas fuera de tiempo

Refiriéndonos a un tema netamente científico con respecto a los dinosaurios, sabemos que durante 135 millones de años dichos seres dominaron el Planeta Tierra por facultades y poder. Ningún ser humano vio jamás a un dinosaurio con vida, ni siquiera el Australopithecus, vínculo del hombre actual con sus antepasados. Ahora bien, hay ciertos misterios que sin ninguna explicación científica tiran al suelo estas teorías, como las huellas halladas en el Valle de los Gigantes (Texas, Usa).

En el, se descubrieron unas pisadas perfectamente nítidas de un dinosaurio en el río Paluxy. Dichos terrenos datan del período cretáceo, a fines de la era mesozoica: 140 millones de años. En ese mismo lugar se halló la huella de un pie humano, como si ese hombre estuviese persiguiendo al gran saurio. Entonces, si ese hombre pudo ver un dinosaurio vivo no hay correspondencia con la teoría científica. Lo cierto es que en el Valle de los Gigantes hay cientos de pisadas de dinosaurios de distintas especies, entre las cuales a veces aparecen numerosas huellas humanas de gran tamaño.

Además, en 1931 se encontraron marcas de pies humanos que databan de 250 millones de años. Diez de ellas fueron halladas a algunos kilómetros al nordeste de Mount Vernon. La historia de la humanidad no siempre es como dicen los libros...

Las pisadas humanas de Laetoli, Tanzania.

En 1979, Mary Leakey, la esposa de Louis Leakey, uno de los antropólogos más importantes del siglo XX, encontró unas huellas humanas sobre ceniza volcánica en Laetoli (Tanzania). Las pisadas tenían una antiguedad aproximada de 3,6 millones de años y pertenecían a tres individuos. El hallazgo fue examinado por expertos en huellas, antropólogos y otros especialistas que aportaron sus conclusiones documentales al National Geographic y a otras revistas científicas. La observación de las imágenes de las huellas revela que apenas difieren de las de un ser humano moderno.

Sin embargo, es sorprendente que a pesar de que este hallazgo sugiera la existencia del hombre hace millones de años, los científicos han concluido que pertenecen al Australopithecus, pese a que la características de este homínido de hace cuatro millones de años no encajan con las citadas huellas. Mary Leakey, por su parte, dice que las pisadas podrían pertenecer a un simio cuyos pies guardarían un gran parecido con los del ser humano. Si se hubiera tratado de un hallazgo aislado, la hipótesis oficial tendría sentido, pero la existencia de utensilios artificiales localizados también en el periodo precámbrico, contradice su versión.

Por tanto, la existencia de objetos que necesitan a un ser inteligente para ser fabricados refuerza la hipótesis de Cremo y Thomson: las pisadas de Laetoli son humanas y se remontan a cientos de millones de años atrás.

La huella de zapato.

En 1968, William J. Meister, dibujante y coleccionista de trilobites, encontró la huella de un zapato en terreno de pizarra cerca de Antílope Springs, Utah. La muesca apareció cuando Meister abrió el bloque de pizarra. En el interior de la huella se observaban fósiles de trilobites, unos artrópodos marinos ya extinguidos. La pizarra con la huella y los fósiles de trilobites teníanentre 590 y 505 millones de años de antigüedad. Meister describió su hallazgo en un artículo publicado en Creation Research Society Quarterly:

"La marca del talón estaba incrustada en la piedra tres milímetros más que el resto de la huella. La pisada parecía pertenecer al pie diestro, porque el calzado estaba más desgastado en el lado derecho del tacón, como sucede en cualquier zapato de ese pie". En el mismo artículo se mencionaba también cómo el 4 de julio de 1969, el Dr. Clarence Coombs, del Columbia Union College de Maryland, y Maurice Carlisle, geólogo, visitaron el lugar del descubrimiento.

Tras las excavaciones, Carlisle encontró, en el mismo nivel de la huella, una capa de barro que le convenció de la consistencia de aquella pisada fósil, ya que el barro demostraba que el pie ejecutor había estado alguna vez sobre la superficie. Sin embargo, los científicos rechazaron el descubrimiento argumentando que se trataba de una rareza, de un simple capricho de la erosión.

La suela de zapato.

El 8 de octubre de 1922, el diario New York Sunday American publicó un interesante artículo titulado: "El misterio de la suela de zapato petrificada hace cinco mil millones de años de antiguedad".

Era una de esas informaciones que atrapan la atención del lector al instante. El autor, el Dr.W.H. Ballou-Ballou, explicaba que un ingeniero de minas y geólogo llamado John T. Reid se topó con la desconcertante huella mientras buscaba fósiles en Nevada. El examen de la misma reveló que se trataba de una huella correspondiente a un pie calzado, al que incluso se le adivinaban las marcas de hilo de coser y hasta las muescas generadas por el continuo roce del talón.

Reid trasladó su insólito fósil a Nueva York, donde intentó interesar a los científicos del Museo Americano de Historia Natural, aun que la respuesta que recibió fue tajante: "La huella es la mejor imitación de un objeto artificial que jamás hayamos visto".

A pesar de todo, confirmaron que el sedimento donde apareció la huella se formó en la era triásica. El veredicto de la clase científica no satisfizo a Reid, que encargó nuevos análisis y fotografías a un químico del Instituto Rockefeller. Las nuevas aportaciones dejaron poco espacio para la duda: la suela era obra humana.

Pero, ¿quién fabricaba zapatos hace 200 millones de años?

Ica: Las piedras misteriosas.

Los cantos rodados hallados en Ocucaje (Perú) contienen mensajes de un pasado increíblemente remoto.

¿Por qué temen los arqueólogos aceptar su autenticidad?

Corría el mes de mayo de 1966. Al consultorio del doctor Javier Cabrera, situado en la Plaza de Armas del pueblo de Ica, llegó su amigo Félix Llosa Romero, llevándole un regalo. Se trataba de una piedra ovalada, de color negruzco y aristas redondeadas; tenía grabada en una de sus caras la imagen de un extraño pez y su peso era mayor del que, a primera vista, correspondía a su tamaño. Quedará muy bien como pisapapeles en tu escritorio, dijo Llosa, sin imaginar que su gesto amistoso sería el punto de partida de una larga investigación y de una polémica que iba a dividir a los estudiosos de la arqueología peruana.

No era ésta la primera piedra grabada que veía el doctor Cabrera.

Treinta años antes, en la hacienda de su padre, una máquina que realizaba una perforación había extraído una piedra semejante de las profundidades de la tierra. Los obreros que realizaban el trabajo afirmaron que era una piedra inca; estaban habituados a desenterrar alfarería, metales y trozos de tela que daban testimonio de la orgullosa cultura que floreció en el Perú hasta la llegada de los españoles. El doctor Cabrera había olvidado el incidente, pero el gesto de su amigo hizo revivir su interés por las extrañas piedras y le preguntó dónde la había obtenido. Llosa le dijo que su hermano poseía una gran colección, proveniente del caserío de Ocucaje, donde un huaquero (campesino que realiza excavaciones arqueológicas clandestinas) las extraía por docenas.

Esto despertó la curiosidad del doctor Cabrera quien, a lo largo de los años, ha reunido una colección de miles de piedras grabadas. Y, lo que es más, ha realizado una interpretación, tan original como subjetiva, del posible significado de los grabados. Esta interpretación ha sido recibida con gran escepticismo por la arqueología y la antropología convencionales, pero, de ser cierta, revolucionaría todas las ideas actuales acerca de la antigüedad del hombre en la Tierra y también de sus orígenes.

Descifrando las piedras

El doctor Cabrera descarta con firmeza la posibilidad de que las piedras hayan sido grabadas por los incas. En primer lugar porque según afirma, las piedras son muy anteriores al período en que los incas vivieron en Perú y, además, porque las piedras dan fe de conocimientos tecnológicos que los incas nunca poseyeron. En su enorme colección, el doctor Cabrera ha clasificado las piedras en diversos grupos, según los símbolos que presentan. Hay series que tratan de temas técnicos, otras de temas médicos, geográficos, antropológicos, zoológicos, etc. Esto no es tan fácil de apreciar para un lego; el doctor Cabrera ha atribuido significados a los símbolos que aparecen con cierta frecuencia en las piedras, y afirma que una pirámide, por ejemplo, simboliza una fuente de energía, mientras una hoja es símbolo de la vida, y una figura humana con determinados atributos representa a un hombre reflexivo, mientras si esos atributos faltan se trata de un robot.

Hay series de piedras que describen con todo detalle la evolución de los dinosaurios, desde el huevo hasta la completa madurez; otras que relatan las incidencias de complejas intervenciones quirúrgicas, y otras que explican con todo detalle cómo era el planeta Tierra antes de las grandes convulsiones geológicas que le imprimieron su conformación actual.

La otra humanidad

El doctor Cabrera ha bautizado a las piedras con el nombre de gliptolitos y califica a quienes las grabaron de humanidad gliptolitica. A partir de sus interpretaciones de los dibujos grabados en las piedras afirma que esa humanidad gliptolitica fue creada por una raza superior que llegó a la Tierra desde algún lugar del cosmos.

Al llegar a nuestro planeta, esa raza no halló vida inteligente, y decidió crearla a partir de un primate emparentado con el lemur, llamado notharcus, que se extinguió hace 50 millones de años. En su libro El mensaje de las piedras grabadas de Ica (IntiSol editores, Lima, 1976), afirma: Mediante el trasplante de códigos cognoscitivos a unos primates que pertenecían a un tipo de primate muy inteligente generaron hombres.

Aparentemente, las piedras dicen que había varias categorías humanas: los de mayor poder cognoscitivo son los que el doctor Cabrera denomina hombres reflexivos y científicos, por encima de los cuales se situaban, por supuesto, sus creadores, los hombres llegados del cosmos. Esta humanidad gliptolítica decidió fijar sus conocimientos en piedra (y otros materiales como metales preciosos, destruidos por la avaricia humana) para evitar catástrofes a los hombres del futuro y ayudarles a regir su vida de acuerdo con normas sabias y racionales. Uno de los primeros pueblos que lo hicieron fue, según el doctor Cabrera., el pueblo inca.

Todo un manual de ciencia y tecnología

Existe un acuerdo bastante general entre arqueólogos y antropólogos en cuanto a la antigüedad de la especie humana: El hombre apareció en el cuaternario, después de la desaparición de los grandes reptiles, como consecuencia de los grandes cambios climáticos que favorecieron la evolución de los mamíferos en perjuicio de los ovíparos.

Pero el doctor Cabrera no comparte esta creencia.

Basándose en que las piedras grabadas son, geológicamente, andesitas, o sea, piedras que se formaron en el período terciario, afirma que fue en ese período cuando los seres superiores que llegaron del espacio crearon a la humanidad. Hasta el momento, los análisis no han confirmado que los grabados sean estrictamente contemporáneos de las piedras; sin embargo, algunos microorganismos hallados en las ranuras de los grabados sí tienen una antigüedad de millones de años. Por otra parte, existen otros indicios, en la propia América Latina, que apuntan hacia una mayor antigüedad del hombre. En Argentina, en el siglo19, el paleontólogo Florentino Ameghino afirmó haber encontrado restos humanos en terrenos terciarios.

En su momento, estos descubrimientos fueron considerados con escepticismo por el establishment científico. El mismo desinterés mereció un hallazgo, más reciente, del antropólogo Hernao Marín en Colombia: los restos fosilizados de un animal antediluviano (un Iguanodon) aparecieron misteriosamente asociados a un hombre de Neanderthal.

Muro de bloques.

En 1928, Atlas Almon Mathis estaba trabajando en un pozo a dos millas de Heavener, Oklahoma, cuando se topó con varios bloques de hormigón que quedaron esparcidos por el suelo tras una serie de detonaciones que se provocaron para abrir la mina. Los bloques, de 30 centímetros de lado, eran lisos y pulidos, tanto que parecían un espejo. A 100 o 150 metros de profundidad otro minero encontró otro muro parecido. La edad del carbón depositada en esta mina se calcula en 286 millones de años.

Después de este incidente, la mina fue clausurada y sus trabajadores recibieron la orden de mantener silencio sobre tan sorprendente hallazgo. Los investigadores Cremo y Thompson no pudieron contrastar la existencia del hallazgo, pero lograron desenterrar otros muchos testimonios de mineros que durante sus jornadas de trabajo bajo tierra se toparon con vestigios de un pasado remoto que a duras penas cuadraba con las cronologías oficiales. Una de estas historias se refiere a un minero llamado James Parsons, que trabajando junto a sus dos hijos se encontró con un muro de pizarra en una mina de carbón en Hammondville, Ohio (EE.UU.), en 1868. Según un artículo publicado por J. Jessup en 1973, el muro en cuestión era liso y tenía grabadas varias líneas rectas de jeroglíficos.

Esqueleto humano.

En diciembre de 1862, la revista americana The Geologist dio a conocer el hallazgo de una serie de huesos humanos hallados en un sedimento de carbón del condado de Macoupin, Illinois (EE.UU.). Los huesos estaban cubiertos por una corteza brillante muy dura, tan negra como el mismo carbón y con el aspecto de la pizarra, que tras ser retirada dejó los restos óseos al descubierto, presentando su estado natural.

C. Brian Trask, del Instituto Geológico de Illionois, dató el carbón en 286 millones de años. De ser así, los huesos supondrían una prueba de la existencia del hombre en fechas mucho más remotas que las admitidas oficialmente.

 Doy gracias a los amigos de artigoo quienes me han recordado dar el merecido credito al suizo Erich Von Daniken, quien fuera el pionero en el estudio de este campo del saber humano y a quien se debe el termino "RECUERDOS DEL FUTURO"; mil gracias amigos por la observacion y mil disculpas por mi olvido.

 

 

 

 

 

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