amorosamente

RECUERDOS Y AMOR

Tenía poco tiempo de haber llegado a la pequeña reunión de celebración del cumpleaños de mi sobrina. Realmente yo no vivo en la pequeña ciudad donde reside mi familia, vivo en la capital provincial distante, a unos veinte kilómetros. Luego de saludar a la familia y entregar el regalo de rigor a Carmen mi sobrina, Me dediqué a saludar a los amigos de la infancia, en su mayoría compañeros de estudio de la niñez y adolescencia.

Mi hermana, Carmen; homónimo del nombre de mi sobrina, antes de dar comienzo a la pequeña celebración, conversábamos de los asuntos de familia, en los cuales ella me reclamaba cordialmente, simulando seriedad de lo poco que la visitaba, así; como también al resto de la familia. En ello pasamos más de una hora, hablamos de tantas cosas agradables y otras no tantas. Carmen siempre me había distinguido con un especial cariño, éramos muy unidos, nuestras confidencias eran recíprocas, teníamos una relación muy cercana a pesar de la distancia que nos separaba. Alguien reclamó su presencia en la cocina para no sé que cosa y dejamos la conversación en suspenso. Me quedé sentado en una butaca en la pequeña habitación, tomé un sorbo de la copa de vino que tenía en la mano, cerrando los ojos.

Me volqué hacia mi interior, paseándome por la diversidad de recuerdos de todas las cosas de mi vida, desde las edades más tempranas hasta la adultez, etapas ya superadas, pero: que algunas han dejado honda huella en mi existencia. Mi divorcio, tal vez mi recuerdo más doloroso y dramático por las circunstancias que lo rodearon. La infidelidad; de mi ex-esposa en una situación no muy clara en la cual me negué a indagar por el despecho y la rabia, sin embargo; tengo la certidumbre de que ella nada más no tiene la culpa de lo acontecido, es una culpa compartida. Por fortuna no procreamos hijos de la unión fracturada, infortunadamente pero; que al final no trajimos un ser al mundo para convertirlo en una victima de la irresponsabilidad de los adultos.

De pronto, me siento cansadísimo por el peso de los recuerdos más enconados que afloraron a mi mente. Me pongo de pie y me dirijo hacia donde siento el jolgorio de la música y la gente; la sala principal. Les confieso, en este momento tengo la edad de 37 años, profesionalmente estoy bien establecido, soy psicólogo, se me hace recurrente cada vez más sentirme solo, ya estoy arto de los amores de circunstancia. Ya me encuentro en la sala, Carmen me hace señas llamándome, camino hasta allá- hola – me dejaste solo, eso no se hace- ella se hecha a reír diciendo a su vez- ven, Jorge quiero presentarte a una amiga- Miro a la mujer en cuestión- sentí como un corrientaso cuando miré a aquella preciosura hecha mujer- de estatura mediana, largo pelo negro semi-ondulado, ojos claros, grandes rasgados, labios carnosos, su cuerpo, un conjunto armonioso lleno de belleza.

Mucho gusto, Fathma; dice ella tendiéndome su manita de largas uñas plateadas, ella nota mi turbación y distiende su boca grande preciosa en una suave sonrisa, yo; tomo su mano ávidamente, casi atropellado, alcanzando a balbucear, Jorge a tus pies. Mi hermana se queda mirándonos especulativamente, con picardía. Nos quedamos solos, ella me miraba con los ojos entrecerrados, tomo la iniciativa- quieres una copa de vino- por favor- regreso enseguida con dos copas de vino blanco, la invito a sentarnos- bien – Donde estabas – porqué – dice ella – te he buscado toda mi vida y no te he encontrado- ella – no seas zalamero – Dime algo de tu vida, cuéntame – no seas curioso que apenas nos conocemos – eso no es verdad le refuto – tengo muchos años persiguiéndote, sé como eres, cierro los ojos y te miro nítidamente, tu eres mi sueño hecho realidad- Ella me mira con su manera particular de ver; con los ojos entrecerrados, seriamente- luego- porqué me dices eso ¿si apenas minutos antes no me conocías? Con los sentimientos no se juega.

sueños

Dejamos de hablar sumidos en nuestros pensamientos. Se escucha una balada: dice; amor por ti respiro, y en tu piel mi sueño escribiré… La tomo de la mano y la llevo al centro de la sala, la enlazo por la cintura y la pego a mi cuerpo bailando como en un sueño, en principio noto una cierta resistencia pero; luego se abandona en mis brazos. ¡Amor por ti respiro y en tu piel, mi sueño escribiré, se que yo me quedaré contigo hasta el final… y no me iré hasta el final!

Que les puedo decir; este fue el inicio de nuestra historia de amor, una como muchas sencilla, llena de sentimientos, de momentos gratos, de oleadas de pasión y, algunas veces salpicada de episodios incómodos porqué no decirlo. En fin esa es la vida real, hay que vivirla, recordemos que ella es solo un suspiro.

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