Los recortes presupuestarios son principios lógicos y propios de las Administraciones de un país deficitario en todos los vértices de su economía. No es extraordinario aplicarlos en todos los organismos, pues es lo que menos se puede esperar. Al igual que el administrado procura eliminar todo lo superfluo con el objetivo de mantener a flote su economía, este esfuerzo doméstico debe hacerlo suyo el administrador. Lo superficial e inútil hay que borrarlo del capítulo de gastos. Los ciudadanos lo estamos haciendo tiempo ha, y lo que nos queda, por que el panorama que se avecina se presenta con muy bajas presiones y una borrasca intensa. Ahora le toca al gobernante aprender del gobernado, y llevar el encomio al límite, aunque sea por no desentonar. De esta forma, los fondos perdidos se podrían recuperar para orientarlos hacia la consecución del bienestar común.

Pero ocurre algo extraño; la tijera se aplica en la Administración, pero el corte no es igual en todos los escalones de la misma. Bien está  suprimir lo que sobra, apretar las cuentas y ahorrar. Pero en el momento que eses ahorro no es tal, sino que el dinero que se escatima en la base de la pirámide se destina a pagar asesores, asesores de asesores, y asesores de asesores de asesores, políticos que no se sabe qué hacen o deshacen, al sufrido recortado le entran ganas de soltar sus tijeritas, coger un hacha y liarse con el recortador. No puede ser bueno provocar tanto. De verdad que no.

(Diario Información de Alicante 25/01/2010)

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: