Detrás de cada árbol, en el murmullo de cada arroyuelo, en la sombras de la vegetacion, pueden esconderse seres fabulosos, intangibles, que moran en la imaginacion de quien recorre la Patagonia. Duendes, hadas, “nahuelitos”, fantasmas variopintos, aparecidos y animales fantásticos que la criptozoología aun no ha descubierto, son algunos de los habitantes de la agenda irreal que ofrece el territorio patagónico.

No es una cuestión de creer de manera ferviente y religiosa. Solo alcanza con que uno se permita maravillarse para comenzar a disfrutar de los misterios.

 

DE NESSIES Y NAHUELITOS

 

San Carlos de Bariloche, en el sur de la provincia argentina de Río Negro, no solo es un destino turístico internacional muy importante. Es también el hogar de “Nahuelito”, un émulo americano del famoso monstruo del lago Ness en Escocia. Aparente plesiosaurio, probable animal marino aun no catalogado, vive en las frias aguas del lago Nahuel Huapi. Como todo mito, es esquivo a las cámaras y solo se deja entrever en determinadas ocasiones y condiciones. Las apariciones son escasas.

Por eso, sorprendió el canal 13 de televisión de Buenos Aires, cuando puso al aire una filmación casera, realizada por un turista, en donde se adivina un cuello alargado que se eleva de las aguas. Imágenes sospechosamente parecidas a alguna grabación apócrifa realizada en el lago escocés hace mucho tiempo atrás.

Los incrédulos hablan de hábil montaje, con el fin inconfesable de promoción turística. Los creyentes a ultranza recuerdan que, en 1922, un sheriff norteamericano, que llegó a la Patagónia persiguiendo a Butch Cassidy y Sundance Kid, le escribió al Director del Zoológico de la Plata, el Dr. Clemente Onelli, pidiendole dinero, equipo y hombres, para encabezar un safari al lago Epuyen (en la provincia del Chubut), con el objetivo de cazar ¡¡¡vivo!!!, a un plesiosaurio que, según él, le quitaba la calma por las noches con sus fuertes ruidos y mugidos (¿?).

La expedicion se armó, pero jamas encontraron nada parecido a un animal antediluviano.

 

EL “NEGOCIO” DE LOS DUENDES

 

El nombre de El Bolsón es famoso. La pequeña localidad rionegrina, a fines de los 60´ fue refugio del incipiente movimiento hippie argentino, que encontró en sus valles, bosques y cerros, el ámbito ideal para llevar adelante sus ideales: el “flower power”, “hacer el amor y no la guerra” y la constante experimentación con drogas alucinógenas “que te abren la mente y te elevan”, según pregonaban.

No es de extrañar entonces que, valiendose de alguna ayuda que potencie lo sensorial, comenzaran a gestarse historias de observaciones de hadas, duendes y elfos, espíritus elementales residentes en los bosques, que interactuaban con las comunidades hippies (no ya con los antiguos pobladores, que solo se rien de estas leyendas).

De la creencia al negocio, hay un solo paso. El Bolsón hoy es un destino turístico muy valorado. La belleza de su paisaje, lo benéfico de su microclima lo han convertido en un punto de interes para los visitantes.

Y en el marco de esa oferta, se encuentra la Feria Artesanal, un lugar donde el visitante puede encontrar de todo: tallas en madera, orfebrería, cuadros, incienso, musica medieval y…pequeñas jaulas con duendes apresados que solo pueden ser vistos por los “iniciados”.

Las jaulitas con sus pequeños moradores estan vacias a los ojos de los neófitos, pero el vendedor (¡¡¡un genio total!!!) asegura que con una pequeña preparación, el turista puede llevarse a su casa un ser elemental que lo acompañará en sus ratos de ocio. Salvando las distancias, la oferta no difiere de los frasquitos que se venden en Villa Carlos Paz, con “aire de Córdoba”.

 

 

LA OFERTA “RELIGIOSA”

 

Tal vez por su aislamiento geográfico o su variada conformación demográfica, la localidad de El Bolsón concentra en su territorio una innumerable cantidad de opciones religiosas, que no dejan de sorprender al mas erudito. Desde cultores de la “New Age”, hasta católicos disidentes, pasando por budistas, musulmanes, “platillistas” (fanáticos de los ovnis), todos tienen su lugar bajo el sol.

En pleno bosque de Mallín Ahogado está la “Misión Vírgen de las Flores”, un culto (algunos lo llaman secta) que cobró triste fama en los 90´ cuando dos hermanas de Buenos Aires (que habían realizado cursos místicos con ese grupo) asesinaron a puñaladas a su propio padre con la intención de “liberarlo del demonio que tenía en su cuerpo”.

Los miembros de la Misión, que tiene su orígen en un movimiento religioso polaco, negaron cualquier relación con el violento hecho, pero en el imaginario popular quedó inexorablemente grabado que “algo raro pasa en ese lugar”. Los detractores señalaron que “venden unguentos mágicos, duendes enjaulados y aparatos que sirven para observar ángeles”. No ayudó para nada a los integrantes del culto que, cerraran el acceso a la prensa y custodiaran el perímetro vestidos con túnicas al estilo templario.

A pocos metros de allí, una capilla construida en piedra, recibe a los pocos feligreses que se aventuran a participar de una misa, en latín y con el sacerdote de espaldas al pueblo. Los monjes que residen en el lugar se visten con negras sotanas y anuncian al visitante que son “lefevrianos”, o sea, seguidores del obispo francés disidente Marcel Leffevre, quién, a mediados de los 60´, se animó a enfrentar al Vaticano, luego del último Concilio. Cultores del ultraortodoxismo, tienen algunos seguidores, novicios extranjeros, y varios mecenas, entre los que se encuentra algún capitan “carapintada” que acompañó al ex militar Aldo Rico en sus reclamos.

Cinco kilómetros más allá se erige una curiosa construcción. Es una mezquita, en medio de un paisaje de ensueño, que está convenientemente orientada hacia La Meca. En ella oficia Abdul Rauf, un argentino musulman, que realiza constantes viajes a Chipre, en donde reside el lider religioso de su movimiento sufí. Rauf fue un comerciante del rubro turismo y es un masoterapista reconocido. El y toda su familia, visten a la usanza árabe y reciben al visitante con el habitual saludo.

En las alturas del valle hay un templo octogonal de paredes rojas que, según las afirmaciones, fue construido por un empresario taiwanes, dedicado a la fabricación de cierres relámpago, con la intención de “lavar su karma”.

La “New Age” tuvo su punto de inflexión en 1990, cuando se realizó un encuentro internacional, en un camping muy cercano al centro de El Bolsón que convocó a danzarines esotéricos, cultores de las Flores de Bach, ambientalistas y seguidores de Depack Chopra, entre otros. Muchos de los que llegaron, se quedaron y hoy desarrollan medicinas alternativas, con singular éxito. Los “cuencos tibetanos”, la acupuntura, el reiki y los masajes, estan a la órden del día.

Los “platillistas” no se quedan atrás. Mirando al cielo en espera de la llegada de los “hermanos siderales”, se reunen de manera periódica para compartir informaciones sobre avistajes, presuntos contactos y conferencias, entre las que se destacan las de Sixto Paz Wells, un peruano que afirma que fue abducido, llevado a otro planeta y hoy se autodesigna portavoz de seres que llegaran pronto a nuestro planeta. Como si algo faltara a este grupo, tienen un lugar específico, un promontorio andino conocido como “La Piedra del Tiempo”, en donde se asegura que los platillos voladores, descienden de manera esporádica.

 

 

PATAGONIA MISTICA

 

 

La Patagonia fascina. Mas allá de su belleza paisajística, tiene un aura de misterio que invita al descubrimiento. No hace falta ser creyente: solo tener espíritu aventurero y animarse a lo desconocido. Estas son algunas de las historias. Hay otras. Muchas mas, que hablan de fantasmas, extrañas luces en el cielo y anécdotas mas mundanas, pero no menos atractivas. El compromiso, es seguir hablando de ellas.

 

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