El rechazo

Una situación de rechazo se puede presentar en cualquier momento durante la vida de un ser humano. La mejor manera de afrontar el rechazo y vencerlo es enfrentarse a él. 

El rechazo produce una sensación de ser discriminado a quien lo sufre. Hay personas que son rechazadas después de tener un embarazo no deseado, o que no se las elige para participar en un juego o que sencillamente no son correspondidas en el amor, también se producen situaciones de rechazo por el físico. Cuando surgen estos rechazos la autoestima queda seriamente dañada. 

El rechazo deja huellas

La principal huella que suele dejar el rechazo sobre la persona es que esta considera que no vale para nada, incluso llega a pensar que no merece el cariño de la gente que le rodea. 

Cuando alguien es rechazado en un examen ya sea de estudios universitarios o de oposición, puede llegar a sentir que no está capacitado para conseguir los objetivos que se había planteado. 

Al sufrir un rechazo amoroso quien lo recibe siente en sus carnes la soledad y la tristeza. Esto termina convirtiéndose en muchas ocasiones  en despecho y desconfianza. Quien lo sufre no vuelve a confiar en nadie durante mucho tiempo. 

El rechazo ayuda a aprender

Lo primero que se tiene que tener claro es que el rechazo también puede ser favorable a quien lo sufre. Para ello el primer paso que se debe dar es ser consciente de que cualquiera puede rechazar a quien quiera. También puede ocurrir que alguien rechace por los mismos motivos que tienen otros para aceptar a los demás. Cuando se haya comprendido esto se habrá avanzado más en la capacidad de autocrítica de cada uno.

No conviene olvidar que con el tiempo, a lo mejor la persona que rechazó a otra cambia de idea, pero lo más importante es tener claro como cada uno es capaz de afrontar la situación, si sintiendo tristeza o por el contrario se vive de forma natural, cada uno debe ser consciente de que solo él puede ayudarse a encontrar lo que siempre se busca que es la felicidad. 

Salir adelante después del rechazo

De todo lo que se vive se puede aprender. El rechazo puede ser la disculpa ideal para que cada persona sea capaz de renovarse y de aprender lo que se quiere ser, sin lugar a dudas se consigue ser más fuerte y se termina por comprender que se puede ser mejor en todo lo que cada uno desee. Si realmente no se encuentra lo que se busca en alguien, es posible que si se encuentre en otra persona. Esta vida ofrece un amplio mundo de posibilidades. Nadie debe quedarse parado y pensar que para conseguirlo se debe hacer lo mismo, ya que es posible que no se consigan resultados diferentes. Hay que aceptar que el rechazo nunca puede ser el final, sino el inicio de que lo mejor con toda seguridad está al llegar. Cada persona es única y sabe lo que debe hacer para conseguirlo. Pedir ayuda a los demás puede ser de gran utilidad para salir adelante después de un rechazo. 

 

El rechazo

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