La receta definitiva para combatir las culpas…

La receta definitiva para combatir las culpas, las cargas y una autoestima por los suelosCon un método creado por ella misma, la escritora Idoia Berridi propone con seis pasos cómo alcanzar la felicidad luchando contra nuestros propios fantasmas

Los libros de autoayuda suelen ser esperanzadores para personas desesperadas y patrañas para los que están bien y también, incluso, para los que ya han tocado fondo. Frases como: «sé feliz», «claves para el éxito», «cómo triunfar en el trabajo, en el amor, en la vida»...tan aparentemente llenas de contenido, solo parecen un eco.

Para transformar las intenciones en acciones, Idoia Berridi, que le gusta presentarse a sí misma como una «life and health coach», algo así como una entrenadora de la vida y la salud, ha creado un método que ella denomina «Belove» y que se resume en hacer un ejercicio de amor hacia uno mismo. Lo presenta en su libro «Transforma tu vida, el método Belove: Los seis pasos para vivir con autoestima, felicidad y éxito» (Círculo Rojo).

«Nadie puede ser feliz si no establece un vínculo amoroso consigo mismo y espera de fuera lo que tiene que darse a sí mismo. Si no te valoras en ningún área, y en el trabajo solo esperas palmaditas de tu jefe, si no eres tu mejor compañero en todo y te olvidas de que eres único y especial, no podrás disfrutar de nada», asegura Berridi.

El método de Berridi, llamado no azarosamente «Belove», es decir, «ser o estar en amor» consta de seis pasos muy sencillos.

El primero, lógicamente, es tener claro el objetivo: «aclarar adónde quieres ir, porque la vida cotidiana te hace dispersarte, queremos hacer cosas pero pasan los años y no cambiamos nada», dispara Berridi.

el amor

El segundo implica identificar cuáles son las creencias que limitan nuestra vida y que muchas veces no son reales. «Se trata de creencias, no tanto ideológicas o culturales, sino ideas sobre uno mismo que limitan las capacidades, por ejemplo, un paciente dice que es raro y nadie lo entiende. Pero eso es una idea, ¿quién le ha dicho que era raro? U otras más genéricas como: «la vida es dura», «el trabajo es aburrido o malo», etc.

Mientras sostienes una idea te las terminas creyendo», explica la experta.

El tercer paso, uno de los más importantes, es la autoestima. «Hay que identificar cualidades, valores, qué me hace especial, qué me hace merecedor». Para ello, Berridi ha recurrido a la figura de la «sanación del niño interior».

«Todos llevamos en nuestro interior un niño herido y necesitado de atención, amor y aprobación. Esta parte de nosotros representa nuestras emociones y nuestro subconsciente y tiene un gran poder sobre nuestra vida, nuestras reacciones y el modo como nos sentimos. Existe dentro de nosotros, simbólicamente, un adulto sano, que representa nuestra parte racional y es nuestra capacidad de cuidarnos, sostenernos y apoyarnos a nosotros mismos. Pero también existe un adulto disfuncional, que es crítico y exigente y se ocupa de reñir al niño interior y anular sus necesidades de diversión: nuestro tan conocido y repetido «tengo que», «debería»», explica en el libro.

En terapia, Berridi hace que el paciente cree un diálogo con uno mismo en el que comunicarse con ese niño interior. «El trabajo del niño interior repara mucho porque te prestas atención de forma más dulce, identificas cualidades, qué haces bien, eliminas las exigencias, los "debería", tomas conciencia de cómo te hablas a ti mismo y cómo eres capaz de juzgarte».

«La culpa siempre busca un castigo»

Esto da paso al cuarto paso que es el liberarse de las cargas, de las culpas, de lo que se hizo mal. «La culpa siempre busca un castigo y hay que permitirse el error y también permitírselo a otros, no vivir con la mochila del rencor, ni estar atrapado en el pasado». El quinto, es un trabajo con la familia, con los padres. «Si queremos ser felices tenemos que sanar algunas cosas, si exigimos a nuestros padres lo que nos dieron o rechazamos lo que sí, al final, nos estamos rechazando a nosotros mismos. Hay que sanar en ese sentido y saber que lo que recibimos de ellos fue la vida».

Por último, un plan de acción. Una vez claro el objetivo, conseguido el autoestima, eliminadas las culpas, y llegando a una reconciliación con el entorno, se puede empezar a actuar.

Fuente Historia: ABC.es

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