Asi como las pilas o baterias recargables, nosotros los hombres también podemos recargar nuestra vida sexual. Aqui estan algunas sugerencias.

Relax. Por lo regular un deseo sexual disminuido es resultado del estrés, y la solución para volver a las canchas es aprender a relajarnos. Puede ser con algo tan sencillo como tomar un baño, preparar un té de manzanilla, tomar un vaso de leche tibia, mirar las nubes, etc; todo eso puede reducir de forma significativa los niveles de hidrocortisona, que es la hormana que activa el estrés.

Dieta sexy. Otra forma de darle un empujón a nuestro deseo sexual es con complementos alimenticios que aumenten los nutrientes que le faltan a nuestro cuerpo. Uno de estos nutrientes es el ácido gamma linolénico (GLA por sus siglas en inglés), un ácido graso esencial de la familia Omega-6; este es necesario para el mantenimiento del proceso reproductivo, así como para el buen funcionamiento cerebral, crecimiento, desarrollo y regulación del metabolismo. Los suplementos con ginseng también puede funcionar y un complemento con minerales también es buena idea. Pero antes de que corras a comprar los suplementos, consulta a tu médico, porque cada cuerpo es diferente, lo que a mi me funciona es posible que a ti no, pide consejo de un profesional ya sea médico o nutriólogo.

Conocer nuestros ciclos. Aunque no es tan pronunciado como en las mujeres, a lo largo del mes los hombres también experimentamos ciclos hormonales con altas y bajas de testosterona, entonces los especialistas nos sugieren identificar esos patrones, por que puede que haya una respuesta inconsciente hacia el estado sexual de la pareja, con el que estamos fuera de sicronía. Debemos hacer una gráfica de los momentos de exitación durante algunos meses. Entonces, si ella se encuentra en su ciclo mas alto, no lo pensemos mucho. Pero para realizar dicha gráfica necesitamos el siguiente punto.

Hablar con ella. Nuestra pareja jamas se acoplará a nuestro comportamiento sexual, si ambos ignoramos los gustos de cada uno. Por eso preguntemos que piensa y que quiere que suceda en la cama, y también nosotros debemos compartir nuestros deseos y que nos encantaría, por que ellas no son adivinas.

Dejar salir el Romeo que llevamos dentro. No se trata de que llevemos flores o serenata todos los días; pero si de pronto sentimos ganas de hacerla sonreír o sonrojarla un poco, dejemos salir de nuestro interior la parte romántica para darle una grata sorpresa. Notará nuestro esfuerzo y le parecerá atractivo. La podemos llevar a cenar, después al teatro y regalarle una carta romántica donde le expresamos cuanto y porqué la amamos. Son este tipo de detalles los que preparan la noche para un final candente. Solo evitemos actuar como si nada hubiera pasado al día siguiente, de lo contrario pensará que todo fue una farsa para llevarla a la cama.

Todas las sugerencias anteriores no solo sirven para recargar nuestra vida sexual, nos pueden llevar a tener una relación madura, en donde lo importante es la calidad y no la cantidad.

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