¿REALMENTE SOMOS TAN DIFERENTES?

EMIGRACIÓN, ODIO Y RACISMO

A pesar de vivir en el siglo XXI con una larga Historia llena de vivencias, experiencias y conocimientos a nuestro favor, los prejuicios, el racismo y el odio se hacen cada vez más latentes. Parece como si no hubiéramos aprendido nada a través de los años ni de nuestros antepasados. El mundo sigue lleno de perjuicios, odios y racismo. Pero, ¿realmente somos tan diferentes? Veamos unos ejemplos para entender mejor la pregunta.

CASO 1

Pablo es un joven cuyo padre es español y la madre inglesa. Nació en España. No obstante, siendo adolescente, los padres decidieron emigrar a Inglaterra por razones de trabajo. Ello no resultó ser ningún problema para Pablo, ya que le criaron bilingüe. Ya mayor de edad, iba una sábado con sus amigos a un Pub donde decidieron jugar al billar. Comenzó una conversación con uno de sus amigos, también español, por lo cual decidieron hablar en castellano. Otro grupo de jóvenes presentes en el mismo local no tardó en empezar a hablar despectivamente y a criticar a “los españoles” creyendo que no les iban a entender. Como era de esperar, Pablo y sus amigos no se iban a quedar callados y les replicaron en un inglés fluido. El nacionalismo se hizo latente a través de sentimientos racistas.

CASO 2

Claudia es de nacionalidad alemana. A los quince años de edad, sus padres decidieron emigrar a España. Ello llevó a la en aquel entonces adolescente a comenzar una nueva vida. Tuvo que empezar desde cero, aprender a hablar español e integrarse entre los jóvenes de su edad. Años más tarde, escuchó críticas y comentarios despectivos como: “Los extranjeros vienen aquí a quitarnos el trabajo”, o “Las mujeres de los países nórdicos son muy sencillas y es fácil ligar con ellas.”

CASO 3

En Alemania no es diferente. Tras perder la segunda guerra mundial, el país quedó destrozado y las bajas eran millonarias. Necesitaban manos de obra para levantar el país desde cero. Recurrían a los extranjeros invitándolos a venir para trabajar. Por ello, muchos turcos respondieron a la llamada y emigraron hacia allá. No obstante, una vez terminado el trabajo, se quedaron y se asentaron en el país germano. Se casaron y tuvieron hijos, los cuales se escolarizaron allí. Se criaron como otros alemanes más. No obstante, en el seno familiar fueron educados en su lengua, religión y cultura. Actualmente, ya vive allí la tercera y cuarta generación. Al comenzar la crisis económica y quedarse muchos alemanes en situación de paro, se escuchaban quejas como “los extranjeros vienen a quitarnos el poco trabajo que hay”. La situación de Siria y los fugitivos que entraron en el país germano buscando asilo, paz y trabajo no mejoró para nada esta situación.

Los resultados de una EMIGRACIÓN masiva son el ODIO Y EL RACISMO. Pero, ¿realmente son los extranjeros que quitan los trabajos a los demás? Al final y al cabo, ¿no buscamos todos lo mismo? Si todos nos preparamos adecuadamente y hacemos lo propio, tenemos igualdad de oportunidades para encontrar trabajo, alquilar o comprar una casa y vivir nuestra vida apropiadamente. Al final y al cabo, cada individuo es responsable de su propia condición. Nadie va a resolver nuestros problemas ni los ajenos.

Cambiarán las nacionalidades, culturas, lenguas y costumbres. Pero, los problemas son los mismos, independientemente de donde vivamos. O, como me dijo una vez un amigo: “Al final y al cabo, somos igual de tontos”.

 

¿REALMENTE SOMOS TAN DIFERENTES?

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