Guerra en Siria

Todos los días podemos ser testigos del gran revuelo que, desde hace ya algún tiempo, se está gestando allá por el este. Siguiendo los datos, es fácil darse cuenta de que se está avecinando una guerra: una peligrosa.

Para comprenderlo, debemos analizar varias situaciones en concreto, para luego poder extrapolarlas entre sí y ver como resultarán una vez estén cara a cara las unas con las otras.

 

Analizando el conflicto en Siria: Rusia, EE.UU, Kurdos, Turquía...

Por una parte tenemos a Rusia, quien está apoyando al régimen de Bashar al Assad contra el Estado Islámico, de forma pública, y contra la resistencia dirigida contra el dictador, de forma encubierta.

Rusia tiene grandes intereses en el régimen de al Assad, dado que éste no es que tenga demasiadas intenciones de comerciar y favorecer a los Estados Unidos de América, con lo que se convierte en un potencial aliado. Por ello, pese a haber dicho públicamente que debe haber elecciones en Siria, debemos entender que eso no es algo que vaya a ayudar al Kremlin.

Por otra banda, los Estados Unidos apoyan a los Kurdos de Rojava, entre otros, que luchan contra el dictador al mismo tiempo que evitan el avance del Daesh, al que por estas tierras mal llamamos Estado Islámico o Isis. Éstos, los Kurdos, se han convertido en grandes aliados de los Estados Unidos por su valor y coraje a la hora de enfrentarse a las bestias del autoproclamado califa, el Bagdadí, quien hace poco se dijo que había muerto para luego ser desmentido, una vez más.

A su vez, los kurdos se sienten Nación, pues suman alrededor de 25 millones de personas repartidas en cuatro países: Irán, Siria, Iraq y Turquía. También poseen una larga historia que nos lleva hasta los Medos y los orígenes de la Biblia, por ejemplo. Son, por tanto, una pieza clave en este conflicto, pues ya en la Primera Guerra Mundial, Occidente cambió el Tratado de Sèvres (1920) por el de Lausana (1923), condenándolos a perder de nuevo todo derecho a la autodeterminación como grupo masivo que son. Así, los kurdos se encargan de luchar en ambos frentes, sabiendo que son tanto aliados como enemigos de occidente, al mismo tiempo.

Turquía trata en particular a los kurdos del PKK (Partido de los trabajadores del Kurdistán), como terroristas del calado de los de Daesh, mientras que engloba a la masa kurda constantemente dentro de esta realidad. Aparte de eso, censura medios que critican al gobierno, partido que él mismo fundó, el AKP o Partido por el Desarrollo y la Justicia, que rara vez cumple con la insignia de su nombre.

 

Encajando las piezas, o más bien, los intereses

Si con todo esto, recordamos que Francia y Gran Bretaña, entre otras, tienen grandes intereses en la región (básicamente, Siria e Iraq son resultado en parte de sus acciones, pues fueron o son colonias suyas). Así, nos queda bastante claro entender que, si para Turquía occidente ayuda a los Kurdos que ellos consideran terroristas por querer disgregarse, Rusia considera a los mismos Kurdos como enemigos del dictador que les es aliado. El Daesh quiere matar y ver arder el mundo por lo que la historia les ha dejado leer sobre un tal Mahoma, que decapitaba como queda recogido en el Islam. Y, entre todo esto, en este baile de Potencias que observan Siria con ojos fruncidos, los que hablan del ansiado Kurdistán ven como los peces grandes acaban con ellos poco a poco.

Cuando los intereses de Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Europa, China y Oriente Próximo choquen irremediablemente, tal será la sangría que recordaremos la Segunda Guerra Mundial como lo que fue: el caldo de cultivo de la siguiente.


Como solía decirse, que Dios, sea el que sea, nos coja confesados.

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: