¿Realmente existe el punto G?

Muchos libros sobre sexo aconsejan a las parejas considerar la estimulación del punto G como técnica sexual. Pero ¿realmente existe el punto G?

A lo largo de los años, se ha discutido sobre la real existencia del punto G. Algunos ginecólogos afirman que es una zona hipotética. Sin embargo, los sexólogos aseguran que es una zona anatómica y funcional que favorece el desarrollo de una sexualidad más placentera.

El término «punto G» proviene del ginecólogo alemán Ernst Gräfenberg, quien descubrió una zona erógena en la mujer, es decir, un lugar dentro del área genital, que bajo un proceso de estimulación puede generar una respuesta de satisfacción.

Se dice que el punto G se encuentra en la esponja uretral, rica en terminaciones nerviosas; esto hace que sea altamente sensible a la estimulación. Se encuentran allí, además, las glándulas de Skene, ubicadas alrededor de la uretra.

Las glándulas de Skene también reaccionan a la estimulación, produciendo un líquido similar al que produce la próstata de los hombres. Este fluido sería expulsado por la abertura de la uretra, junto a la vagina, durante el orgasmo, como una especie de eyaculación.

También se habla sobre la existencia del punto G masculino, pero sobre este tema no hay definiciones precisas y los urólogos lo catalogan de pura especulación.

Los sexólogos aseguran que no se debe someter de forma exclusiva la consecución de orgasmos al llamado punto G. Cada persona decide dónde deposita se genera su respuesta de máximo placer.

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