Como la raíz que nos ayuda. Respirar

Como la raíz que nos ayuda y nos mantiene quietos en este momento o el enlace que nos mantiene unidos con los lugares más profundos de nuestra mente, es el fluido respiratorio una grandiosa y sencilla herramienta para sentir la totalidad del ser. Respirar es vida. Cuándo en su momento dejamos el vientre materno nuestra primera acción es aspirar aire y cuando fallecemos exhalamos el último aliento, entre el primero y segundo momento transcurre la vida. Decretamos una respiración a la vez.

Normalmente respiramos sin darnos cuenta, es una acción física involuntaria como tantas otras que ni siquiera percibimos, que controla nuestro cerebro. Hay diferencias; en este sentido no podemos controlar el latido del corazón, que mantiene el movimiento de la sangre en nuestro cuerpo que es el vehículo que transporta el oxigeno que necesitamos para la vida. Pero; si tenemos la capacidad de controlar la respiración a voluntad, lo hacemos en todas las actividades, nadar, correr… O respirar hondamente en la relajación. La capacidad de trabajar y observar la respiración nos provee de una herramienta fundamental para llegar a los estratos más profundos de la conciencia.

respirar

Práctica de la meditación

En este sentido; en la práctica de la meditación donde la respiración se convierte en un pilar para concentrar la mente. Así sencillamente, al poner toda nuestra atención en la entrada y salida del aire en nuestro cuerpo, observamos el proceso sin tratar de controlarlo, es la manera como entrenamos nuestra mente para que se mantenga vigilante y activa de lo que está sucediendo en el ahora. ¡Experimentemos! Cerramos los ojos, intentemos respirar manteniendo la atención sin entretenernos. Una variante podría ser; aspirar el aire y mantenerlo retenido contando hasta 5 y luego exhalarlo y repetir el ciclo por 7 veces. Concéntrate en mantener la atención en el conteo y el acto de respirar.

Sin embargo; pronto podrás descubrir que la cuestión no es tan sencilla como aparenta. Porque; la mente en su actividad habitual es seguro que divagará o lo intentará antes del segundo ejercicio. Los pensamientos se irán por las cosas que tenemos que hacer o cualquier otra cosa, entrará en el campo de su atención y de seguidas olvidarás en que parte del ejercicio te encontrabas. Normalito. Así trabaja la mente, como dijimos antes es cuestión de entrenamiento, cuándo se medita lo que hacemos es desarrollar la conciencia y percibir como trabaja la mente. Todo con el fundamento y ayuda de la respiración.

En otras disciplinas o prácticas de crecimiento personal, la respiración se convierte en un estimulante de la energía vital para limpiar los canales emocionales e ir más allá en el viaje interno. Es maravilloso lo que hace la respiración en este tipo de actividad. Experimentarlo por primera vez es fascinante, tanto que es aconsejable el que muchas personas lo practiquen. Teóricamente hablando es fácil, respirar intensamente de manera cíclica con constancia. Notaran como se derriban los bloqueos mentales y accedemos de forma directa a las profundidades del alma. La energía vital se mueve de manera dinámica a gran velocidad por todo el ser, las emociones se tornan más intensas y la mente cede su espacio al corazón. Inexplicable sí, hay que experimentarlo.

Un acto gratuito sencillo

Mientras más se trabaja con la respiración, más cautivante es su poder transformador. Un acto gratuito, sencillo, constante, algo que damos por percibido y que poco apreciamos. Es extraordinario como puede transformarse en una herramienta de crecimiento y avance con tan solo centrar nuestra atención en ella. Es un regalo inapreciable.

Mi invitación es; que en los próximos segundos aprecies el acto de respirar, en toda su magnitud, varias veces, ponle toda tu atención. Seguramente descubrirás que esta es la puerta grande para entrar al universo de la conciencia.

Por Gerag

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