Mi hija de tres años pidió que le quitase el pañal hace unas noches. Pensábamos, su padre y yo, que habría que convencerla. Nada más lejos. No quiere dormir con el pañal porque le incomoda. Tiene 3 años. No teníamos prisa pero sabíamos que estaba en la edad para ello.

En los meses de atrás ha habido noches en las que no mojó el pañal, pero eran ocasionales. Le explicamos que, sino llevaba su pañal, tendríamos que despertarla y levantarla a hacer pipí más de una vez por la noche. Pero lo prefiere. Y es lo mejor.

Nos asusta un poco, por lo que supone que no duerma del tirón, pero esperamos que, dado que el cambio ha partido de ella, no tarde mucho en acabar de controlar sus esfínteres.

Cuando me inicié en esto de ser madre, ya había leído sobre la cuestión, y compruebo la utilidad de los dos o tres consejos básicos con los que me quedé, y que en estas líneas aconsejo yo ahora:

  • No apresurar al niño ni presionarle. Yo aquí añado que hay que hablarle con naturalidad del asunto de vez en cuando si no parte de él.
  • Observar si hay noches que no moja el pañal -si son entre cinco y diez noches seguidas hay muchas probabilidades de éxito- por lo que he podido consultar en el colegio con otras mamás.
  • No regañarle nunca si se le escapa el pipí, hacérselo ver como algo normal y si pide de nuevo el pañal porque los escapes se repitan y se sienta mal por ello, intentar negociar sin presionar y, si sigue queriendo volver al pañal, pues volver a él, porque solo será una batalla en una guerra que sabemos que vamos a ganar.
  • Paciencia. Y tener asumido que estamos en una etapa en la que el niño y nosotros vamos a pasar un poquitín de sueño.

En "Guerras" como ésta del Pañal, viene muy bien una máxima del pensamiento y filosofía chinos: "Para avanzar cinco pasos, hay que retroceder dos"

 

 

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