La quinoa, humilde alimento andino, el "cereal de los pobres", ha logrado superar el desprecio al que fue sometido por los conquistadores. Al igual que el arroz, la quinoa cocida es una base excelente para los más variados platos. Este grano, no es realmente un cereal, pero por su composición y utilización se le considera como tal. Aunque carece de gluten, puede ser panificable si se lo mezcla con otras harinas como la de trigo, pudiendo ser utilizado también para la elaboración de pasteles y galletas.

La quinoa se cultiva por pequeños agricultores de Perú, Bolivia, Ecuador y Chile sin abonos químicos. Cada año, entre los meses de septiembre y diciembre se realiza la siembra, en la misma época del año en que lo hacían los antiguos incas. El gobernador inca plantaba con un arado de oro las primera semilla de quinoa de la temporada. Los incas lo llamaban "grano madre" y los sacerdotes lo ofrecían al sol en vasos de oro durante la celebración del solsticio. Como todo cultivo andino, la cosecha se recoge entre abril y junio.

La quinoa tiene un alto contenido en proteínas, siendo superior  a la de la cebada, maíz, trigo, avena y centeno. Su riqueza en aminoácidos esenciales-lisina, metionina, triptófano, menos abundantes en otros cereales, permite aprovechar su proteína en un elevado porcentaje. Este grano contiene además, cantidades apreciables de vitamina C, E, F y B(tiamina, riboflavina y niacina) siendo además fácilmente digerible.

Posibilidades culinarias: El sabor de la quinoa recuerda al arroz integral, pero por su textura más fina se parece al cuzcuz. Se vende en la mayoría de las dietéticas y herboristerías. Es un grano de cocción rápida y requiere 2 medidas de agua por una de semillas. Antes de hervirla, es conveniente limpiar con abundante agua los gratos y dejarlos escurrir. Para que queden bien cocidos, se debe esperar a que el agua arranque el primer hervor, se tapa y se cuece a fuego lento entre 12 y 15 minutos, aproximadamente. La cocción finaliza cuando se ha absorbido todo el agua. Se recomienda añadir la sal al final de la cocción. También puede cocerse en una sartén con un poco de aceite  y tostar los granos. Una vez dorados, se lleva al agua como se ha indicado antes consiguiendo así, un sabor que recuerda vagamente al de las nueces. Con la quinoa se puede preparar sopas, guisos, suflés, terrinas, galletas, etc.

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