Un buen contrato debe obligar por igual a ambas partes.

Algo que en principio no deja lugar a dudas, es sin embargo, una de las figuras del derecho que más consultas ha recibido en nuestro despacho. Hacer un Buen Contrato.

Es cierto que hay algunos clientes que siguen pensando que la famosa frase de los Hermanos Marx (la parte contratante de la primera parte…) tiene base en nuestro Código Civil, y por eso piensan que es tan complicado que sólo un selecto número de personas puede entenderlo.

Nada más lejos de la realidad.

Pero también es cierto que la mayoría de los clientes acuden a este despacho por problemas derivados precisamente de lo contrario, es decir, firman contratos pensando que “los contratos están para incumplirlos”.

Un contrato de compraventa por ejemplo, como cualquier contrato bien hecho, no deja de ser un juego de contrapesos, donde ambas partes deben ver sus intereses satisfechos en igual medida.

Esto no es baladí, no es ninguna tontería, ya que en la inmensa mayoría de los casos, los contratos que se incumplen con mayor antelación son aquellos que premian o perjudican ostensiblemente a una de las partes, que al final, termina desistiendo de su intención de cumplir.

Moraleja: No es mejor  contrato el que  más pesa (por tener muchos folios) ni el que dice más cosas que no entiendan el común de los mortales, sino aquel que a la postre refleje más fielmente la verdadera intención inicial de los contratantes.

El equilibrio y la equidad de ambas pretensiones es lo que debe prevalecer.

Un buen profesional siempre hará esto, aunque generalmente no entusiasme a nadie.

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