¡Quiero contarles una historia…! ¡Mi vida!

¡Quiero contarles una historia que; desde algunos años ha marcado mi vida, dada por una circunstancia de salud de alto riesgo para mi vida! Esta circunstancia se transformó en la situación que me llevó al descubrimiento del poder de la consciencia para beneficiar nuestra salud, nuestro cuerpo y nuestro espíritu, que nos provee cada día de una nueva oportunidad para reconfigurar o hacer un nuevo diseño de la vida que siempre hemos deseado.

Independientemente, de la práctica de la meditación y ahondar sobre desarrollo personal desde tiempo pasado, algo que jamás había experimentado en forma alguna. Esto sucedió en el escenario de una enfermedad compleja y días de intenso sufrimiento, en los cuales hasta el mínimo movimiento era un viacrucis. Los médicos me decían que todo estaba bien, tenía un estado físico muy bueno y eso era de extrema ayuda para que el cuerpo se recuperara.

Hubo noches en que conseguir dormir era cuesta arriba, al pensar si podría despertar el día siguiente y si mi cuerpo sanaría en un tiempo perentorio que era mi aspiración suprema.

consciencia

Cada día que amanece es un regalo…

En esa etapa pude comprender que cada día que amanece es un regalo, que representa una oportunidad, en el entendido de que; solo con abrir los ojos y sentir los rayos del sol sobre nuestro cuerpo es, una hermosa razón para sentirme agradecido con la Divina Providencia. Un agradecimiento que nace de la convicción de que la vida me sostiene y te sostiene. La vida es tan maravillosa y previsiva que; mientras duermes, tu corazón continúa latiendo y sigues respirando. Nos despertamos cada mañana oyendo el reclamo de la vida, cuándo nos dice “estás vivo, levántate”; al abrir los ojos en este día, es porque tienes una razón para estar aquí.

Por eso mismo comprendí algo de singular importancia, que soy responsable de lo que sucede, además de tener el poder de cambiar la situación por una lección de vida. Sanarme rápidamente, encontrando la solución de mí interior hacia fuera. Estando consciente del patrón emocional y energético causante de lo acontecido, focalizando mi atención en imaginarme sano, saliendo de este círculo hospitalario, dispuesto a asumir todo lo que tenía que hacer para reordenar mi vida. Grande fue la sorpresa de los médicos, mirar cómo, mi organismo recobraba nueva vitalidad tan rápidamente y luego en un tiempo breve salir felizmente de la hospitalización sonriendo, saludando a todos.

¡Nuestro poder invisible!

Al día de hoy, la ciencia (neurociencia, física cuántica…), han probado una verdad que data de hace miles de años. Todo es energía, el poder de la consciencia, nuestro poder invisible, puede acelerar los procesos de curación de cualquier dolencia del cuerpo, inclusive resolver problemas en otros aspectos. Acotando que si un problema no puede resolverse con el mismo nivel de consciencia que se gestó. Dicha solución siempre estará en un nivel más arriba. Es por eso que es necesario aprender a entrenar, nuestras emociones, aprender a elevar nuestra energía, en cualquier momento de necesidad en toda situación, para deslastrarte de los miedos y tomar decisiones de una manera más eficaz.

Por: gerag

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