despedida

Y TODAVÍA TE QUIERO

¡Cuántos días con sus noches he pasado a tu lado! Envuelto en la fragancia divina de tu amor, prisionero en el dogal de tus brazos, sumido en el mar ardiente de tu pasión, bebiendo cada suspiro que emana de tu cuerpo que es el alimento que me mantiene vivo y feliz. En tus brazos he muerto y revivido cada día desde que te conocí, imaginar que amar a alguien puede trasladarte a regiones insondables, desconocidas por lo profundas y a la vez gratificantes que te enriquecen la existencia, haciéndote amar todo lo que está a tu rededor asumiendo que el mundo es maravilloso.

La vida con intensidad

A lo largo de mi vida que he vivido intensamente, casi que con desesperación me han acunado muchos brazos amantes, todos ellos en su momento me alimentaron de las mieles del amor, que disfruté con deleite, con fruición, no puedo negar que en algunos de ellos creí encontrar el amor definitivo. El ser humano anda siempre en esa eterna búsqueda de este sentimiento, que sin darnos cuenta puede volverse abstracto, sin forma, indefinido. Puede ser que la búsqueda de tan ansiosa se convierta en frustración, en un delirio que puede llevarnos a la impotencia y la desilusión.

Más sin embargo al andar y arriesgarnos por los caminos que marca nuestra existencia, ese mismo transitar nos hace más serenos y cautos, menos ansiosos y así de hecho vamos encontrando aquí, allá, seres dispuestos a amarnos a brindarnos atenciones y darnos de su amor, de sus sentimientos, de su pasión y de todo su caudal de emociones y deseos. Siempre se ha dicho que el sentimiento más malsano que puede abrazar el ser humano es; ser malagradecido y con ello seguramente le quita gozo a la vida, al aprecio de los demás y sobre todo al amor. Por esto digo convencido que he gozado hondamente, con intensidad, cada instante de amor que me han dedicado en el altar de la sensualidad y del desprendimiento de mis amantes.

 El amor de todas mis amantes

Humildemente agradezco los amores que me han dedicado y he usufructuado con deleite. A mi vez espero de alguna manera haber retribuido en algo tantos homenajes recibidos, porque el amor, es eso; un homenaje que rendimos al ser amado y lo damos graciosamente, espontáneamente sentido hasta lo infinito.

Comencé este relato henchido de sentimientos inflamados del amor más sincero y hermoso que siento por mí hasta hace poco mujer; Micaela, ella en los últimos tiempos ha llenado toda mi vida, haciéndola más rica sentimentalmente, plena, con ella había más ganado que perdido como ser humano. Los últimos acontecimientos que se han producido han causado un cataclismo en nuestra relación de manera inesperada. Traumatizante, dolorosa, con todo y mi experiencia a cuestas me ha costado asimilar la decepción, de momento puedo decirles que mi mente se ha quedado en blanco.

Amor y traición

Para el que ama no hay nada más alucinante que una traición, te revuelve todo por dentro, te quema, te derrumba todo lo que has construido alrededor de una relación. Toda la confianza, la autoestima rueda por los suelos. No hay experiencia que valga, no hay que olvidar que las experiencias son relativas y no son garantía de aminorar el dolor causado, cuando te quitan al ser amado de la forma que sea, así sea por causas fatales. Han sido días oscuros, donde la luz se apagó dando paso a las sombras que han cubierto de negro mi vida. No sé cuánto tiempo ha transcurrido, si días, semanas o que.

Al fin hoy, comienzo a ver la luz allá al final, una lucecita mínima, pero que; poco a poco empieza a desalojar las sombras que cubren mi alma y a la vez crece para darle claridad al raciocinio. Tal parece que lo único que puedo echarle en cara a Micaela no es la traición, sino la falta de confianza para decirme la verdad o quizás no me conocía lo suficiente o le faltó el valor para deshacer lo que habíamos construido en pareja. Contarles los pormenores de la traición, no vale la pena; es un episodio denigrante, incomodo de revivir, obsceno. Alguna vez ella trató de darme una explicación.

Toni déjame explicarte es…, -No te esfuerces, no quiero saber- Ella, miró al piso con los ojos anegados de llanto- Yo; di media vuelta y eché a andar sin rumbo a… Y todavía te quiero.

 

pasión

mancha1

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