Para que el contacto con otra persona se convierta en posibilidad amorosa, es necesaria una predisposición por parte de ambos. Alguien que te cautiva profundamente y provoca un trastorno afectivo podía haber pasado inadvertido de cruzarse en cualquier otro momento de la vida. Los seres humanos no tienen etapas de celo establecidas estrictamente, pero sí existen etapas de la vida en las que existe una especial predisposición para el encuentro amoroso.

Hace solo treinta años, chicos y chicas hablaban de NOVIAZGO y de su futuro correlativamente con los sentimientos establecidos en edades que hoy consideramos muy tempranas. Ahora se establecen relaciones que tienen las características de un noviazgo pero en las que no existen posibles planteamientos de futuro, el largo período que debe pasar para acabar los estudios o para conseguir un lugar de trabajo suficiente para acceder a una vivienda hace del todo impensable el inicio de una convivencia. Eso incide en la moral sexual de los jóvenes que advierten la dificultad que supondría retrasar sus primeras experiencias sexuales hasta pasados ya los treinta años.

En un primer momento, el chico y la chica sienten una atracción inespecífica hacia el otro sexo, sin poder hacer más concreción que la de establecer unas preferencias que convierten a cierto tipo de personas en más atractivo que otro.

El SENTIMIENTO de atracción puede verse incrementado en la medida en que la necesidad de conquista lo estimule, es frecuente observar en la conducta humana cómo lo que resulta difícil de obtener es mucho más preciado y valorado, mientras que lo fácil tiende a apreciarse menos.

Un chico y una chica pueden verbalizar que cuanto menos caso hacen a una persona, más les persigue ésta, en cambio, la que les gusta, cuanto más la buscan más las rehuye. El adulto comete, por lo general, los mismos errores aunque no lo exprese verbalmente y conozca la situación. Al estar enamorado, los sentimientos se desbordan y de poco sirven las recomendaciones de los demás o las convicciones de uno mismo.

Un AMOR no correspondido suele ser superado más fácilmente si la persona es joven, en cambio hay muchas personas adultas que viven "colgadas" de un sentimiento que, aun sabiéndolo de imposible correspondencia, les provoca desengaños, frustraciones y celos. Pese a todo, un sentimiento siempre es una riqueza y, posiblemente, es más alentadora una vida con experiencias dolorosas que una vida vacía.

Estas situaciones pueden ser alimentadas por la persona que no corresponde el sentimiento amoroso, con la poco generosa intención de gozar del placer de ser deseado; si así sucede, nos hayamos ante una situación de colonización afectiva, la persona atrapada está incapacitada para establecer nuevas relaciones, para enamorarse de otra persona y, a la vez, es consciente de que nunca podrá tener a la persona que ama.

Estas situaciones son especialmente preocupantes cuando la sufren personas de cierta edad, con la sensación de que su vida afectiva tiene ya muy pocas oportunidades. De hecho, cuando una persona piensa de este modo, cuando cree que ha pasado el tiempo de tener una experiencia afectiva gratificante, pierde la libertad con respecto a su afectividad; si vive en pareja aguantará lo que sea para no perder su condición de persona acompañada.

aMOR imposible

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