¿Alguna vez has probado el queso de kéfir?

Somos muchos los que cultivamos Kéfir en casa, también llamado yogurt de pajaritos en algunos países de Latinoamérica. La producción de este alimento aumenta cada día puesto que se los nódulos se multiplican. Una buena forma de aprovechar la leche de kéfir cuando tengamos más cantidad de la que vayamos a consumir es hacer queso

Con este tipo de leche se obtiene un queso muy delicioso, muy similar al queso untable comercial pero mucho más natural. Además lo podemos condimentar a nuestro gusto. 

Es aconsejable utilizar una leche entera, se puede hacer con leche semi o desnatada pero el queso necesitará expulsar más suero, así que tardará más tiempo en estar listo.

Si os gusta un sabor de queso más fuerte se puede usar leche de cabra. Para mi gusto es excesivo, me decanto más por los quesos suaves ya que los puedes comer solos con alguna tostada o utilizarlos en alguna otra receta, como tartas de queso, salsa etc.

Elaborarlo es muy sencillo, solo vamos a necesitar:

- 1 litro de leche de kéfir

- 1 colador de tela

- 1 cuchara de madera o plástico

- 1 recipiente de cristal o plástico

 

Diferentes condimentos al gusto para aliñar, en mi caso:

-Aceite de oliva

-Ajo

- Pimienta blanca

- Sal

-Tomillo en polvo

 

Lo primero que hemos de hacer es preparar el queso casero.

Para ello, acomodamos el colador dentro del recipiente de plástico que hemos seleccionado y volcamos dentro la leche ya colada, sin nódulos. Al instante veremos como el suero comienza a desprenderse quedando en la base del recipiente. Al principio irá muy rápido, pero poco a poco le costará más salir. 

Este proceso va a durar unas cuantas horas según el espesor que queramos, lo podemos poner por la mañana para terminarlo a la noche, o al revés. Se deja drenando a temperatura ambiente, pero si quieres disponer del queso fresco y frío una vez terminado, déjalo drenando en la nevera. Esto no va a afectar ni a su sabor, ni a su consistencia, ni al tiempo de elaboración.

Pasado este tiempo veremos que la mezcla ha extraído todo el suero y que el queso se ha quedado en el colador, si lo queremos más compacto se puede prensar, síno con la ayuda de una cuchara lo vamos a sacar y lo depositaremos en su recipiente ya definitivo. Recordad que la cuchara ni nínguno de los enseres que utilicemos pueden ser de metal. 

La cantidad de queso que se obtiene es aproximadamente la mitad de la leche que pongamos, con un litro vamos a conseguir unos 500 gramos de queso. Esto va a depender del tipo de leche que usemos, como ya hemos dicho con leche desnatada obtendremos más suero y menos queso. 

El suero obtenido se puede aprovechar para otras recetas, mascarillas faciales o acondicionador capilar. 

Esta es la elaboración del queso básico, a partir de aquí se aliña con lo que más nos apetezca, yo le pongo un chorrito de aceite para eliminar un poco la acidez, una pizca de sal, pimienta, ajo y un toque de tomillo en polvo. Se remueve para que quede todo bien mezclado y se guarda en la nevera, donde se puede mantener aproximadamente una semana. 

Es una receta économica y muy sencilla que queda riquísima, atrévete a probarla porque sin duda repetirás. 

 

 

Nueces caramelizadas con higos y queso de kéfir

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