Pues resulta que el queso de Cabrales ocurrió por casualidad. La historia cuenta que un campesino guardó leche recién ordeñada en las cuevas del lugar para poder encontrarse con una hermosa pastora que pasaba cerca. Allí se quedó hasta que en invierno, con la escasez, el campesino se acordó de la leche que guardó, con la sorpresa de que la naturaleza había obrado una transformación milagrosa: nacía el queso de Cabrales. Así que los queseros actuales aún llevan sus cuajadas al seno de Covadonga y del Cuera, donde se encuentran las cuevas naturales que obran esa proeza.

Para su elaboración solo se utiliza leche de vacas, ovejas y cabras que pasten en las montañas asturianas. Y en 1981 ganó la Denominación d Origen Protegida "Cabrales".

Su color azul verdoso se debe al desarrollos de mohos durante su proceso de maduración.

Y el olor depende de qué leche se haya utilizado para su fabricación.

A mí, personalmente sigue sin gustarme su sabor.

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: