Hay noches en que me siento frente a mi portátil rojo, para añadir algunos párrafos a los borradores que intento terminar; muchas veces inicio un relato que fluye rápido y certero, y otras veces ocurre que inicio varios relatos simultáneos que quieren decir y contar diferentes cosas, que al final me parecen la misma, dicha de diferentes maneras.

Pero esta noche al tratar de avanzar en esos borradores, tengo tu sabor enredado en las letras que intentan ordenarse para contar otras historias, para relatar otras ficciones tan reales como la del cuento en el que nos conocimos. Esta noche escribo palabras como si mis manos estuvieran fuera de mi ser, mientras más bien me maravillo y me alegro con las maneras infantiles en que me haces reír.

Me detengo y miro la ventana; está la noche iniciando y el árbol dispuesto a dormir, medito un instante en la historia del BLUEJEAN, esa es mi filosofía esta NOCHE.

Medito, reflexiono y contemplo ya en tu ausencia, en cómo luce en ti, y entonces, mejor me retiro del portátil, preparo un té, y me permito escudriñar ¿qué extraño conjuro tiene esa prenda azul? ¿qué poderoso conjuro hace que luzcas tan sutil, como para arrodillarme frente a tí, meterme entre tus piernas y acercarme despacito, mientras me miras aún, con cierto temor de lo que busco?

Me has dicho que es necesario concentrarse, para hacer otras cosas en la vida, y ¡claro!! como buen maestro me das la lección que debo aprender para vivir mientras te espero, pero esta noche ,esa lección, esa lección la recuerdo a costa de lo que palpita en mí, mientras me deleito en tu imagen cercana, muy cercana.

Entonces insisto, debo concentrame para hacer las cosas, hacer las cosas mientras te espero, y sigo escribiendo palabras y frases, como un ejercicio laboral que me exijo para llegar a plasmar otro relato, otra historia, que al final siempre me inspiras tú.

Paro y reviso por un momento más, ese relato del libro que te leí, encontrando palabras prestadas que expresan la historia de otros dos que se amaron de maneras que me hacen sentirnos reflejados en ellos, como holograma del universo que canta un salmo de una historia posible en el tiempo de las letras, que parecen nuestras.

Me detengo, no me esfuerzo más,  pienso que tendrás que reforzar la lección sobre la concentración pues, ¿para qué forzar mi prosa a otras orillas, cuando ya tienen un dueño? Uno que usa bluejean, como un dios que me provoca a sonreír y saborear blancuras suyas, insondables y extraídas del alma, como un sacrificado que me regala su sabor, y me provee su esencia para ser feliz.

Hoy deberé sentenciar a la escritura y también a mi concentración, esta vez ni la una ni la otra, me alcanzan para hacer las cosas mientras te espero; y esta vez la escritura tampoco me alcanza para fotografiar el destello de cómo luces esta NOCHE; con tu mirada indescriptible que supongo que es mía, esa sonrisa que guardo donde guardo mis tesoros, la tranquilidad de tu abrazo que intranquiliza todo, el hecho irrefutable de estar presente, y el regalo perfecto de estar vivos.

Muchos llevan sus pantalones muy bien puestos, según dicen un hombre tiene que llevarlos bien puestos, muy bien bien puestos para ser el hombre de una mujer; pero por favor, ninguno creo yo, como diría Sinatra: ninguno luce como tú esta noche 

¡Por favor!! hombre, cómo te queda ese bluejean.

cómo luces eta noche

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